Tras el ataque antisemita en Bondi Beach de Sydney, el estado australiano de Nueva Gales del Sur ha anunciado un programa de recompra de armas de fuego prohibidas. La iniciativa, que comenzará en noviembre, permite a los propietarios de armas entregar sus pistolas y rifles prohibidos a cambio de una compensación. La medida se produce ocho meses después del ataque, que fue uno de los más mortales en la historia reciente de Australia. El primer ministro Anthony Albanese confirmó el plan, afirmando que otros estados seguirán el ejemplo en la implementación de medidas similares. El ataque ocurrió el 14 de diciembre de 2025, durante una celebración judía de Hanukkah en Bondi Beach.
Un hombre de 50 años llamado Sajid Akram y su hijo Naveed abrieron fuego contra una multitud, matando a 15 personas e hiriendo a docenas más. La policía mató a Sajid Akram durante el incidente. Su hijo está actualmente bajo custodia y enfrenta cargos que incluyen 15 cargos de asesinato. El ataque provocó indignación generalizada y provocó llamados inmediatos a medidas más estrictas de control de armas en todo el país. En respuesta a la tragedia, Nueva Gales del Sur endureció sus leyes de armas de fuego. Bajo las nuevas regulaciones, las personas no pueden poseer más de cuatro armas de fuego, con excepciones para los agricultores. Aquellos que excedan este límite ahora deben entregar sus armas adicionales.
El gobierno ha asignado hasta 1.000 dólares australianos por arma, aproximadamente 612 euros, como compensación. Los costos asociados con el programa de recompra se compartirán entre el gobierno estatal y el gobierno federal. El primer ministro de Nueva Gales del Sur, Chris Minns, enfatizó la importancia de eliminar las armas peligrosas de la circulación.
El primer ministro Anthony Albanese reiteró la necesidad de reformas nacionales integrales para evitar que tales ataques vuelvan a ocurrir. Destacó la necesidad de abordar las causas profundas de la violencia armada y garantizar que se tomen todas las medidas necesarias para proteger a los ciudadanos de futuras amenazas. La implementación del programa de recompra se había enfrentado a retrasos debido a disputas sobre financiamiento y desafíos logísticos. Sin embargo, el gobierno ahora ha resuelto estos problemas y ha avanzado con el plan.
Los sobrevivientes han hablado sobre el trauma que sufrieron, mientras que los líderes locales han pedido una acción legislativa más fuerte. Las organizaciones comunitarias también han estado involucradas en la defensa de mayores medidas de seguridad alrededor de espacios públicos y sitios religiosos. El incidente ha reavivado los debates sobre las políticas de control de armas en toda Australia, y muchos argumentan que se necesitan más restricciones para prevenir tragedias similares. El programa de recompra representa un paso significativo en los esfuerzos de Nueva Gales del Sur para mejorar la seguridad pública después del ataque.
El éxito del programa dependerá de la implementación efectiva y la financiación suficiente para cubrir los costos asociados con la compensación de los propietarios de armas y la destrucción de las armas recolectadas. El gobierno se ha comprometido a monitorear el progreso de la iniciativa de recompra y hacer los ajustes necesarios para garantizar su efectividad.
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