Andy Burnham, el viceprimer ministro, se ha enfrentado a críticas crecientes mientras presiona por una política que vería a más solicitantes de asilo alojados en áreas de mayores ingresos, particularmente a través del uso de Casas de Ocupación Múltiple (HMO). El plan tiene como objetivo reducir la carga desproporcionada en los barrios más pobres, que actualmente albergan a la mayoría de los recién llegados. Sin embargo, las autoridades locales en las regiones más ricas se resisten a la medida, citando preocupaciones sobre las regulaciones de planificación y la posible tensión en las comunidades. La estrategia de Burnham implica aumentar el límite de alquiler pagado a los propietarios de HMO, lo que permite que los solicitantes de asilo sean reubicados en áreas más caras.
Actualmente, el Ministerio del Interior limita la cantidad que paga a los propietarios, lo que hace que los solicitantes de asilo a menudo sean asignados a lugares de menor costo y menos deseables. Al elevar el límite, el gobierno espera distribuir la afluencia de manera más equitativa en todo el país. Sin embargo, los críticos argumentan que este enfoque corre el riesgo de imponer el problema a las comunidades no preparadas para las implicaciones logísticas y sociales.
Con una población de solo 350 habitantes, el pueblo se ha convertido en un símbolo de resistencia contra lo que sus residentes describen como una decisión injusta e intrusiva. Los líderes locales han amenazado con celebrar un referéndum sobre la salida del Reino Unido, un gesto simbólico destinado a resaltar sus quejas y exigir una mayor consulta.
"Estamos pagando nuestro dinero, estamos pagando impuestos, pero no estamos siendo representados", dijo McNally. El pueblo también ha llamado la atención de figuras prominentes como Elon Musk y John Cleese, que han respaldado el esfuerzo del referéndum. La controversia en torno a Piddington subraya las tensiones más amplias dentro del sistema de asilo.
Algunos políticos reformistas han abogado por que los consejos utilicen las órdenes del Artículo 4 para bloquear las nuevas conversiones de HMO, afirmando que los gobiernos locales deberían tener más autonomía en la gestión de la crisis. La estrategia más amplia del gobierno incluye eliminar gradualmente el uso de hoteles para solicitantes de asilo, reemplazándolos con antiguos sitios militares e industriales. Este cambio ha llevado a un aumento de las protestas, con incidentes reportados en áreas como Thetford, Norfolk, donde los disturbios han estallado tras el anuncio de nuevos planes de vivienda.
A pesar de estos desafíos, el gobierno sostiene que los nuevos sitios ofrecen una solución más segura y rentable en comparación con los hoteles, que se han convertido en puntos focales para las manifestaciones contra la inmigración. Según los datos del Ministerio del Interior, casi 97,000 solicitantes de asilo recibieron apoyo a fines de marzo, y la gran mayoría reside en alojamientos no hoteleros, principalmente HMO. El uso generalizado de HMO los ha convertido en un componente central de los esfuerzos del gobierno para redistribuir a los solicitantes de asilo, aunque su popularidad entre las autoridades locales sigue siendo controvertida.
Los expertos advierten que la expansión del uso de HMO podría conducir a nuevas disputas, especialmente a medida que más comunidades se resisten a la invasión de viviendas de asilo en sus vecindarios.
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