Una gran manifestación tuvo lugar en Jaca, España, donde aproximadamente 6.000 personas protestaron contra la gestión de los incendios forestales por parte del gobierno aragonés. Los manifestantes acusaron a la administración de descuidar las zonas rurales y de no prevenir desastres que se consideraban evitables y predecibles. Exigieron la renuncia de tres funcionarios regionales y pidieron un nuevo gobierno comprometido con la protección del medio ambiente y la salud pública. La manifestación también apoyó una huelga indefinida de los bomberos forestales, que exigen mejores condiciones de trabajo, más personal y equipos modernos. Los manifestantes enfatizaron la necesidad de medidas preventivas, incluido el aumento del mantenimiento forestal antes del verano y un enfoque de política estable en lugar de la lucha contra incendios reactivos. También criticaron los desarrollos turísticos en los Pirineos, como los centros de esquí y los teleféricos, bajo el lema "Los Pirineos no se venden".
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca las críticas al gobierno aragonés como un llamado a la rendición de cuentas y la reforma, haciendo hincapié en la prevención y las prácticas sostenibles.



