La disputa entre Alemania e Italia sobre el manejo de los migrantes en barcos se ha intensificado, con funcionarios italianos que se niegan a aceptar a los solicitantes de asilo devueltos por las autoridades alemanas.El sábado, el viceprimer ministro italiano Matteo Salvini anunció que su país no aceptaría ni siquiera a un solo "inmigrante ilegal" de Alemania mientras las organizaciones no gubernamentales (ONG) alemanas continúan sus operaciones en el mar Mediterráneo.Esta postura contradice la posición de Alemania, que se basa en las regulaciones existentes de la UE, incluido el nuevo Pacto de Asilo y Migración (Geas) que entró en vigor este verano.
Los líderes de la coalición derechista italiana, liderada por la primera ministra Giorgia Meloni, argumentan que las ONG alemanas han recogido repetidamente a migrantes en peligro en el Mediterráneo y los han llevado a puertos italianos. Según cifras publicadas por Roma, solo desde el comienzo del año, alrededor de 2.200 migrantes han sido rescatados por estas ONG. Algunas de estas personas posteriormente viajan a Alemania u otros países, complicando aún más la situación. El tema ha sido durante mucho tiempo un punto de discusión entre las dos naciones, particularmente debido a la proximidad de Italia a África y Oriente Medio, lo que lo convierte en un punto de entrada principal para muchos refugiados.
Salvini, que anteriormente se desempeñó como ministro del Interior y era conocido por su enfoque estricto hacia los migrantes y los grupos humanitarios, ha intensificado el conflicto. Durante una reunión de su partido, Lega, declaró que Alemania no tiene derecho a enviar de vuelta ni un solo inmigrante ilegal mientras sus ONG continúan trayendo miles a Italia y Europa. Sus comentarios reflejan una frustración más amplia entre los funcionarios italianos, que creen que los esfuerzos de ayuda alemanes socavan la capacidad de Italia para administrar los flujos migratorios de manera efectiva.
Se ha previsto una reunión entre el ministro del Interior italiano, Matteo Piantedosi, y el ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, para abordar las crecientes tensiones. Mientras tanto, las autoridades italianas han tomado medidas contra los buques de rescate alemanes, como el Sea-Watch 5, que fue detenido durante 45 días y multado con 4.500 €.
Según los datos oficiales, solo tres migrantes fueron devueltos de los estados socios europeos en el año en curso, ninguno de Alemania. Desde 2023, Italia ha rechazado aproximadamente 80,000 solicitudes de repatriación, citando los sistemas de recepción sobrecargados como la razón. Estas cifras subrayan la magnitud del desafío al que se enfrentan las autoridades italianas y la presión política que enfrentan a nivel nacional. El conflicto refleja divisiones ideológicas más profundas dentro de la UE. Si bien el Geas tiene como objetivo agilizar el proceso de retorno de los migrantes a su primer punto de entrada, se ha enfrentado a la resistencia de los estados miembros preocupados por las implicaciones humanitarias de tales políticas.
La negativa de Salvini a cumplir con las repatriaciones pone de relieve la lucha en curso entre los intereses nacionales y la gobernanza colectiva de la UE. Con las próximas conversaciones entre Piantedosi y Dobrindt, el futuro de la cooperación bilateral y la política migratoria más amplia de la UE sigue siendo incierto. Por ahora, el enfrentamiento continúa, y ambas partes no están dispuestas a ceder.
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