El artículo investiga las actividades empresariales de Boris Mijič, miembro del partido político Resni.ca, después de que su empresa de construcción Progros se enfrentara a dificultades financieras. Se revela que los miembros de la familia de Mijič transfirieron sus operaciones a otra empresa llamada Gradbene Rešitve, que tiene conexiones comerciales rusas. Los nuevos propietarios de Gradbene Rešitve incluyen a Aljaž Ferjančič, un empresario esloveno con vínculos a largo plazo con Rusia, y dos ciudadanos rusos, Saida Saitgaleeva y Olga Shneiderman. Suzana Mijič, la esposa de Mijič, se convirtió en accionista de Gradbene Rešitve y su propia compañía registrada para trabajos de construcción aproximadamente al mismo tiempo. El artículo sugiere que Mijič ha estado usando la compañía de su esposa para continuar trabajando en proyectos, incluido un reciente proyecto de renovación de la estación de tren en Ljubljana, sin la autorización adecuada de la Asamblea Nacional.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la situación como potencialmente poco ética o corrupta, destacando la conexión entre la familia de Mijič y los intereses empresariales rusos, al tiempo que señala la postura política del partido Resni.ca, que se describe como tener puntos de vista pro-rusos.






