Amber Williams, de 35 años, de Londres, ha pasado 15 años luchando por un diagnóstico correcto después de haber sido rechazada repetidamente por profesionales médicos que atribuían sus síntomas severos a "dolor menstrual normal". Con el tiempo, se sometió a cirugías innecesarias, incluida la extirpación de su apéndice y vesícula biliar, que más tarde se encontraron sanas. Su condición finalmente fue diagnosticada como síndrome de ovario poliquístico (SOP), pero el dolor crónico persistió. A lo largo de este período, los médicos a menudo ignoraron sus preocupaciones, recetaron píldoras anticonceptivas con un alivio mínimo e incluso se burlaron de sus síntomas. Después de experimentar un aborto espontáneo, se decidió a buscar la verdad detrás de su sufrimiento.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca el fracaso sistémico de los proveedores de atención médica como un problema más amplio de negligencia institucional y sesgo de género, particularmente hacia las preocupaciones de salud de las mujeres.


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