La nueva normativa migratoria (nueve reglamentos y una directiva), que nace de un acuerdo político alcanzado en 2023 y de su aprobación por el Parlamento Europeo en 2024, supone oficialmente una armonización de las medidas de acogida, control en frontera e integración de los migrantes que arriben a territorio UE , poniendo fin a la disparidad de medidas y políticas en la materia en los distintos miembros del club europeo.
En la práctica, lo que supone es un aumento de restricciones para los migrantes que buscan una vida mejor y “un duro golpe para el derecho de asilo en un momento en que el mundo necesita más que nunca que Europa defienda los derechos humanos”, según la ONG Human Rights Watch.
Pero no solo esta ONG. Otras trece organizaciones serias (entre ellas Amnistía Internacional, Oxfam Intermón y Red Acoge) ya han advertido que Europa pone en riesgo los derechos de la población migrante y refugiada . Lo que viene a decir población marginada, más pobre, excluída y más precaria. ¡Qué orgullo!
Si antes se permitía al inmigrante solicitante de asilo entrar y permanecer en el país mientras se resolvía su caso, ahora se aplica un procedimiento acelerado que en pocos días resuelve sobre el inicio de un procedimiento de asilo o su retorno inmediato. El Pacto prevé hasta siete días para ese control, pero la normativa interna española limita el plazo a 72 horas.
Los inmigrantes llegados de forma irregular a territorio de la UE pueden ser objeto de medidas que no se aplican a un ciudadano europeo, como el uso de control biométrico con herramientas de IA
Es decir, en el caso de que un migrante sujeto al procedimiento exprés de deportación recurra la decisión denegatoria de asilo, no dispondrá de tiempo suficiente para que un tribunal tome una decisión definitiva sobre su caso. Indefensión total y posible atentado contra el Convenio de Ginebra , el derecho internacional de derechos humanos e incluso el derecho internacional humanitario.
Es más, los inmigrantes llegados de forma irregular a territorio europeo (léase de la UE) pueden ser objeto de medidas que no se aplican a un ciudadano europeo, como el uso de determinadas medidas de control biométrico con herramientas de IA (antes solo se tomaban las huellas dactilares) y el tratamiento de los datos personales de los menores a partir de los seis años de edad. El Reglamento General de Protección de Datos establece que los menores no pueden dar su consentimiento para compartir sus datos hasta los 16 años, pero, claro, eso es de aplicación a los ciudadanos europeos, no a un pobre desarrapado embarcado en una patera, de piel oscura y sin más patrimonio que unas enormes ganas de vivir y buscar una vida mejor. ¡Ah, no, espera!, que todos tienen un smartphone y, quien sabe, tal vez tarifa plana (INDA dixit, Isabel Natividad Díaz Ayuso, la novia de la muerte presidenta de la CAM, no se me confundan con “su” periodista de patillas plateadas).
Uno de los reglamentos ya en vigor, el de Retorno, permite a los países miembros de la UE crear centros de internamiento de migrantes en terceros países sin importar que estos tengan o no vínculos con la zona , con lo que, aquí también, la UE choca frontalmente con el derecho internacional al no garantizar la protección de las personas expulsadas
Esa Europa que dio nacimiento al humanismo, la democracia parlamentaria y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, es también la Europa que ha visto germinar en su seno ideologías genocidas
Pero no solo puede ocurrir que el deportado acabe en el aeropuerto de un país para él desconocido, sino que ese país esté sujeto a un régimen opresor y a unas condiciones sociales indignas de calificarse como país seguro. Entre ellos estaría Marruecos, Egipto y Colombia, donde se señalan demasiado a menudo violaciones de los derechos humanos. Incluso se ha explorado por parte de la Comisión Europea la posibilidad de incluir Afganistán como país “seguro” para acoger a los migrantes afganos deportados.
“Europa, ¿qué has hecho con tu promesa, esa de una humanidad común y un derecho universal? La reivindicas y, al mismo tiempo, te empeñas en desacreditarla”. Así comienza Edwy Plenel su opúsculo El jardín y la Jungla (coeditado por Edhasa e infoLibre , octubre 2025) dirigido a Europa. Esa Europa que pretende ser un jardín rodeado por la jungla que amenaza su existencia con la barbarie que representan los pueblos que han vivido bajo su dominación y que ahora reivindican la oportunidad de acceder a una vida más digna.
Esa Europa que dio nacimiento al humanismo, la democracia parlamentaria y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, es también la Europa que ha visto germinar en su seno ideologías genocidas y hoy en día es un terreno fértil para la implantación y desarrollo de ideologías radicales. Los portadores de ese germen, integrantes de los partidos de la extrema derecha nacionalista, misógina, xenófoba y racista, campan hoy por sus respetos bajo un barniz de resp…
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