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COPolitics4 days ago

Home and word: the paradox in De la Espriella's dual nationality

The article discusses the paradox of Abelardo de la Espriella, who became a U.S. citizen in 2023 but later ran for president under the movement 'Defensores de la Patria,' promoting patriotism and national identity. The text highlights the contradiction between his legal renunciation of foreign allegiances and his subsequent political campaign centered around Colombian nationalism.

Esta columna fue escrita en coautoría con Santiago Silva.

“I hereby declare, on oath, that I absolutely and entirely renounce and abjure all allegiance and fidelity to any foreign prince, potentate, state, or sovereignty, of whom or which I have heretofore been a subject or citizen.”

“Declaro, bajo juramento, que renuncio y abjuro absoluta y enteramente de toda lealtad y fidelidad a cualquier príncipe, potentado, Estado o soberanía extranjera de quien o de la cual haya sido hasta ahora súbdito o ciudadano”.

En febrero de 2023, ante un oficial de inmigración de Estados Unidos, Abelardo de la Espriella pronunció estas palabras y quedó naturalizado como ciudadano estadounidense. Él mismo celebró la ceremonia en sus redes. Dos años después lanzó una candidatura presidencial por un movimiento llamado Defensores de la Patria, hizo de “Firmes por la patria” su consigna, se vistió de bandera y de camiseta de la Selección, y ha defendido en los estrados su derecho a seguir haciéndolo. Se declaró guardián de la misma patria a cuya lealtad había renunciado, bajo juramento, en una oficina extranjera. La contradicción es tan evidente que merece algo mejor que el debate jurídico que desató.

Conviene despachar de entrada lo jurídico, porque es lo de menos. El artículo 191 de la Constitución exige, para ser presidente, ser colombiano por nacimiento, y la triple nacionalidad no lo impide cuando ese es el caso. Aunque por razones procesales y no de fondo, el Consejo de Estado rechazó la demanda que buscaba anular su inscripción, un grupo de expresidentes y exmagistrados de las tres altas cortes —entre ellos Jaime Arrubla, Gloria Stella Ortiz y Alejandro Linares— concluyó esta semana que “la doble nacionalidad no constituye una inhabilidad para que un colombiano por nacimiento aspire, sea elegido y se posesione como Presidente de la República”. Compartimos ese análisis. Una sola salvedad antes de seguir de largo. El conflicto que hoy parece simbólico reaparecería en el ejercicio, el día en que el cargo tenga que decidir sobre una extradición o sobre el tratado de libre comercio, cuando la doble lealtad deje de ser un asunto de pasaporte y pase a ser uno de Estado. Hecha la salvedad, lo jurídico se acaba aquí. Lo que queda, que es lo interesante, pertenece al lenguaje.

Y es que la contradicción entre el patriotismo de tarima y la renuncia jurada es, ante todo, un problema de palabras. En toda vida pública conviven dos registros. Hay palabras que comprometen, las que se pronuncian ante un funcionario, con testigos y con consecuencias, y hay palabras que escenifican, las que no le cuestan nada a quien las dice. La lealtad solo existe donde la palabra cuesta, y una palabra cuesta cuando trae consecuencias amarradas. Si izar la bandera obligara a ir a la guerra, el gesto costaría algo. Si jurar ante la bandera gringa obligara de verdad a renunciar a las demás nacionalidades, esas palabras costarían algo. Nada de eso ocurre. De la Espriella habló una sola vez en el registro que compromete, en febrero de 2023, y en esa ocasión pronunció la palabra “renuncio”. Toda su campaña transcurre en el otro. Pero el sistema acordó de antemano vaciar incluso aquella palabra solemne. Estados Unidos no le exige dejar de ser colombiano, Colombia no lo considera menos colombiano, y el jurista explica que el próximo juramento borrará a este. Una palabra diseñada para obligar que nadie piensa cobrar.

Conviene detenerse en qué hace que una palabra cueste, porque ahí se juega todo. Una palabra cuesta cuando le cierra futuros a quien la pronuncia. Jurar lealtad es atarse: es renunciar a una salida. El que jura ir a la guerra renuncia a la salida de ponerse a salvo; el que jura una sola nacionalidad renuncia a la salida de otra lealtad; el que se queda renuncia a la salida de irse. La lealtad, en el fondo, no es un sentimiento ni una declaración, sino la decisión de amarrar la propia suerte a la de una comunidad, de subir o caer con ella. Por eso la lealtad de verdad solo la tienen los que no pueden irse. De la Espriella, en cambio, organizó su vida entera (el patrimonio, los negocios, la residencia y al fin el pasaporte) para no amarrar su suerte a la de Colombia, para conservar todas las salidas abiertas. Esa, y no el lema ni la camiseta, es la medida de su lealtad. La palabra que pronunció en febrero de 2023 no hizo más que desnudarla.

Lo que esta contradicción revela es una idea de patria que privilegia la  forma por encima  de la sustancia. El patriotismo que se profesa en Colombia está atado a unos símbolos, la bandera, la camiseta, una cierta manera de imaginarse lo colombiano, y no está atado a ningún contenido. Por eso el trámite ante el oficial pudo ser tan frívolo, y por eso pudo seguirle, sin fricción alguna, una campaña entera bajo un lema patriotero. Y por eso, para quien puede pagarla, otra nacionalidad es una adquisición  sensata, ruta de escape y marcador de distinción al mismo tiempo. Lo muestran los miles de latinoamericanos que…

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Source document: Constitución Política de Colombia

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La Silla VacíaIndependentCenter4 days ago
Home and word: the paradox in De la Espriella's dual nationality

The article discusses the paradox of Abelardo de la Espriella, who became a U.S. citizen in 2023 but later ran for president under the movement 'Defensores de la Patria,' promoting patriotism and national identity. The text highlights the contradiction between his legal renunciation of foreign allegiances and his subsequent political campaign centered around Colombian nationalism.

Bias read (Center): The article presents the situation factually without overtly favoring one side. It outlines de la Espriella’s actions and the resulting controversy but does not adopt a clear ideological stance or use biased language. The focus is on highlighting the contradiction rather than endorsing or condemning

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