Hay locales que dejan huella. Lugares pequeños, cercanos, familiares, de toda la vida, que marcan una época y que forman parte de la identidad de un pueblo o de una comunidad. Este es el caso del Bar Pedrín , asentado desde 1940 en la localidad de Albujón, perteneciente al término municipal de Cartagena, y que ahora, pasadas ocho décadas, se encuentra a la venta y en riesgo de desaparecer ante la inminente jubilación de su gerente, Mariano Pedreño (66 años).
Pegado a la carretera principal del municipio, la N-301, el cartel y el reconocimiento otorgado por el Ayuntamiento de Cartagena , en forma de escultura, indican la trascendencia y la importancia del local. Allí nació una especialidad culinaria que hoy es un símbolo para Cartagena y que ha trascendido también a otros rincones de país: el café asiático.
Una bebida elaborada a base de coñac, leche condensada, café y canela, todo ello vaporizado, caracterizada por servirse en una copa con una forma muy particular y que fue ideada por Pedro Conesa , alias 'Pedrín', su fundador, quien alquilaría el bar posteriormente a la familia de Mariano.
Todo fue, según explica a EL MUNDO, fruto de la casualidad. Ante las peticiones de carajillos (café con coñac caliente) por parte de los cartageneros, que ya se servían en esa copa, y de ' Belmontes' (café con leche condensada y brandy) por parte los murcianos, 'Pedrín' tuvo la idea de intentar unificarlos.
Lateral de la fachada del Bar Pedrín, en Albujón Abel F. Ros Araba Press
Otras bebidas que se solían pedir a menudo, sobre todo en invierno puesto que estaban muy calientes, eran los 'Rusos' (leche condensada con coñac), el ' Sueño Azul' (leche condensada con menta) o la 'Pastilla' (leche condensada con licor cola)
"El secreto del asiático es la buena calidad [del producto], el buen servicio y prepararlo bien. No tiene por qué llevar mucha cantidad de ingredientes, pero su base debe ser la de siempre", asegura Mariano.
"El año pasado vino un matrimonio y la señora me dijo: ¡Usted no sabe hacer asiáticos!. Yo entonces me acerqué y le pedí que me explicara por qué no sabía hacerlos si llevo 50 años preparándolos. 'Usted no le hecha trocitos de limón, granitos de café ni la espuma de la leche', me dijo. Yo le contesté que si ella quería, le preparaba uno de esa manera, pero cuando se lo serví me contestó: ' Pues está casi mejor el que me ha hecho usted antes'", cuenta el gerente a modo de anécdota.
Con tantas décadas a sus espaldas, por la puerta de este bar han entrado personas de todos los rincones de España y personajes de toda clase y condición.
Uno de los más conocidos fue el actor Paco Rabal que, según cuenta Mariano, una noche, como era "muy bromista" entró dando un garrotazo al local. '¡Esto es un atraco!', gritó. Todos nos asustamos. Menos mal que vino una señora detrás de él y pidió que le disculpáramos porque le acababan de dar un premio. 'Pero ¿Quién es?', le pregunté. '¿No le conocéis? ¡Es Paco Rabal!', confirmó la señora.
Otras personalidades que han pasado por este local son el primer Balón de Oro español y ex futbolista, Luis Suárez Miramontes que, en aquel momento, era seleccionador; el ex torero Ortega Cano o el que fuera ministro Federico Trillo .
Dos cafés asiáticos hechos en el Bar Pedrín Abel F. Ros Araba Press
El Bar Pedrín ha podido participar también en la Feria Internacional de Turismo (Fitur) en varias ocasiones, de la mano del Ayuntamiento de Cartagena y del Gobierno de la Región de Murcia. Una ocasión donde tuvo la oportunidad de conocer a los reyes eméritos aunque, dice, no llegaron a tomarse el café.
Aun así, y como todo producto de los de antes, el asiático no ha necesitado ningún tipo de publicidad. Sólo hizo falta el boca a boca.
"Un señor de Cartagena que había ido de viaje a Palma de Mallorca estaba esperando a su mujer en el hotel cuando un camarero le preguntó qué deseaba tomar. Él le respondió: "Lo que yo quiero, usted no me lo puede dar". Pero replicó diciendo que era un camarero internacional y cuando el cartagenero le pidió dos asiáticos, le dijo: 'Sí, se los voy a poner, pero como el bar ese de Cartagena que le llaman el Bar Pedrín, no se lo voy a poder hacer'", narra Mariano.
"No hay relevo generacional"
Tras vivir miles de historias detrás de la barra, la inminente jubilación de Mariano ha provocado que el local se tenga que poner a la venta y que esté en riesgo de cierre si nadie quiere comprarlo o alquilarlo.
"Estamos intentando que venga alguien para que no se cierre y que pueda seguir con el legado del asiático. Es un bar antiguo, pero tiene su encanto. Me daría mucha pena que se cerrase", lamenta.
"No hay relevo generacional. Yo tengo un hijo y una hija, pero tienen sus carreras y han visto lo sufrido que es el trabajo de la hostelería. Yo he estado aquí desde siempre. He sacrificado mucho a mi familia por el bar, para que no se cerrase y que no se perdiera. He luchado mucho por este establecimiento", añade.
Sobre posibles ofertas, Mariano indica que sí ha llegado algun…
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