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SpainSports3 days ago

Antonio Elorza, historian: "There is always a bit of frustration on the left"

Antonio Elorza, a historian and professor at the Universidad Complutense, discusses his past involvement with the Spanish Communist Party (PCE). He describes himself as a 'rare communist' who was involved in editorial work without formally joining the party. He mentions internal concerns within the PCE about him potentially seeking membership, citing his perceived Menchevique and social democratic tendencies. Elorza also recalls interactions with other leftist figures, including José Mari Maravall and Manuel Iglesias, the grandfather of Pablo Iglesias.

Entrevista no vista

El historiador, ensayista y catedrático de Ciencias Políticas en la Complutense amplía y reedita en el sello Arzalia el clásico 'Queridos camaradas', la historia crítica del Partido Comunista que publicó en 1999 con su mujer, Marta Bizcarrondo

El historiador y ensayista Antonio Elorza.

Actualizado Jueves,

18

junio

2026

-

00:04

¿Qué tipo de comunista fue usted? Fui un comunista raro. Había estado en el ámbito del PCE sin militar, en tareas editoriales, un poco al estilo de José Martínez de Ruedo Ibérico. Algunos amigos me contaron que hubo preocupación interna en el PCE por si se me ocurría pedir la militancia. Por la amenaza de que solicitara la militancia. La primera decisión fue que no debían dejarme entrar «por menchevique y socialdemócrata». Debo de ser el último menchevique de Europa. La Pasionaria le dijo a su propia hija, que sigue siendo mi amiga, que desconfiara de mí por antipartido y homosexual. Lo que pasaba era que el PCE era lo que había. Yo no conocí a nadie del PSOE hasta 1969. José Mari Maravall vino a verme y me dijo: «Tienes que venir conmigo a que te enseñe a un socialista al que he conocido». Era un caballerete que se parecía a los personajes de El submarino amarillo... Se llamaba Manuel Iglesias y su nieto es Pablo Iglesias. ¿Las relaciones en el partido estaban bien? ¿Se hacían amistades? En el Partido Comunista de Euskadi sí. Era un partido pequeño, diverso, heterodoxo y lleno de gente muy valiosa: Ramiro Pinilla, Agustín Ibarrola... Fuimos los primeros que nos manifestamos contra ETA. A mí vino a pegarme uno cuando nos manifestamos. Le dije: «Oye, ¿pero por qué vas a pegarme?». Se fue. Luego me lo encontré y me quiso invitar a algo. Ese era el nivel de irracionalidad... En el Partido Comunista de Euskadi había una ventaja: no teníamos la más mínima posibilidad de acceder al poder, de modo que todos los estalinistas se iban. Piense que yo fui candidato y saqué el 1,8% de los votos... Da igual, fue una escuela política maravillosa. Lo que queda implícito es que el PCE no era un sitio tan amistoso. En el PCE había gente estupenda, pero también atraía a personas más complejas. Yo fui fundador de Izquierda Unida. En esa época estaba Nicolás Sartorius, que era nuestra eterna esperanza blanca, el hombre que sabía lo que había que hacer, pero luego no daba el paso adelante y no hacía nada. Entonces, para ocupar su hueco, llegaba alguien como Julio Anguita, que era un estupendo orador, un estupendo líder de muchedumbres... y un pirado total. Digo pirado porque su idea principal era negar la realidad y construir el socialismo. Yo le decía: «Julio, estamos en 1989, no va a ser fácil lo de construir el socialismo». Y él me contestaba: «Es muy sencillo. Llegas al poder y planteas un programa absolutamente radical. Nacionalización de la banca, reforma fiscal terrible, etcétera. Entonces, la burguesía se levanta, la reprimes y ya está». ¿Cuál era el motivo para entrar en el PCE antes de la Guerra Civil? El sueño de la URSS. Stalin había lanzado eso que se llamó el comunismo imaginario: la realidad era un desastre, pero la imagen proyectada hacia el exterior era fastuosa. Muchas personas de talante perfectamente liberal cayeron en esa fascinación, igual que ocurrió con Cuba en los 60. Pienso en Pierre Vilar, un hombre abierto, generoso, liberal... y estalinista. García Lorca es otro caso. O mi padre. Mi padre no fue comunista, pero perdió la guerra. Al cabo de los años, cuando escuchaba en Radio Moscú las noticias del lanzamiento del Sputnik , lo hacía con verdadera devoción. "Carrillo era un estalinista que no estaba destinado para el comunismo democrático"

Usa la palabra estalinista . En el libro dice que la esencia del estalinismo consiste en una frase: «Al contrincante se le elimina». Al contrario se le instrumentaliza primero y se le elimina después. Por eso digo que Carrillo era un estalinista que no estaba destinado al comunismo democrático, sino a la involución. A Carrillo no lo define Paracuellos. A Carrillo lo define lo que dijo de Muñoz Suay cuando la producción de Viridiana. ¿Cómo fue aquello? Muñoz Suay, que era una persona estupenda, se arruinó en beneficio del PCE por Viridiana . Cuando pidió ayuda económica al partido, Carrillo dijo: «En otra época, esto se arreglaba en una cuneta». ¿Qué debemos saber de la Internacional Comunista durante la Guerra Civil? Que era una estructura rígida, que tendía al autobloqueo, que tenía el problema de que nadie hablaba español y que, aún así, eligió apoyar a la República democrática gracias a la comprensión de la situación de Palmiro Togliatti. Piense que, mientras, en los mítines del POUM se gritaba: «¡Muerte a la República!». Carrillo odiaba a Togliatti, por cierto. Y La Pasionaria lo despreciaba por blando. ¿Por qué los nuevos partidos de izquierdas de la crisis de 2008 se metieron en el mismo ciclo de guerras internas y cismas que el PCE? Porque en la izquierda hay siempre una parte de frustración cuando las cosas no sa…

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El MundoIndependent🔒Center3 days ago
Antonio Elorza, historian: "There is always a bit of frustration on the left"

Antonio Elorza, a historian and professor at the Universidad Complutense, discusses his past involvement with the Spanish Communist Party (PCE). He describes himself as a 'rare communist' who was involved in editorial work without formally joining the party. He mentions internal concerns within the PCE about him potentially seeking membership, citing his perceived Menchevique and social democratic tendencies. Elorza also recalls interactions with other leftist figures, including José Mari Maravall and Manuel Iglesias, the grandfather of Pablo Iglesias.

Bias read (Center): The article presents an interview with a historian discussing personal experiences with leftist politics. The content is primarily biographical and historical, with no clear ideological framing or bias toward any political side. It focuses on personal anecdotes rather than current political issues.