La situación a lo largo de los ríos de Croacia ha alcanzado niveles críticos, con niveles de agua bajando a mínimos históricos y plantas de energía nuclear enfrentando cierres debido a un suministro insuficiente. Las preocupaciones sobre el posible racionamiento de agua han provocado una ansiedad generalizada entre los residentes, particularmente en áreas que ya luchan con condiciones de sequía. Según informes de Hrvatske vode, el suministro público de agua continúa operando normalmente en gran parte del país, aunque persisten desafíos localizados, especialmente cerca de las costas y las islas. Los datos hidrológicos revelan tendencias alarmantes.
Este sitio ha estado monitoreando desde 1986, lo que hace que esta lectura reciente sea una de las más bajas jamás registradas. En la estación hidrológica de Osijek, el nivel del río se midió en -192 centímetros el 1 de agosto de 2026, 20 centímetros por debajo del récord anterior establecido en agosto de 2022.
Más abajo en el río, lugares como Dalj, Vukovar e Ilok continúan experimentando niveles de agua peligrosamente bajos. Los modelos meteorológicos sugieren que estas condiciones extremas podrían empeorar en los próximos días, con nuevas disminuciones o estancamiento esperados para los próximos cinco a siete días.
Las regiones más vulnerables incluyen partes de Dalmacia, donde los efectos de la sequía se ven agravados por la alta demanda durante la temporada turística. Las áreas específicas bajo estrés particular incluyen la parte oriental del sistema de suministro de agua de Zadar, partes de la isla de Pasman y el municipio de Pakoštane, el área alrededor de Benkovac con cierres nocturnos de tuberías y partes de la costa de Makarska que dependen únicamente de manantiales locales. En la región de Imotska, se están considerando reducciones temporales en la disponibilidad de agua, mientras que la zona de suministro de agua de Banja cerca de Vrgorac enfrenta un riesgo de interrupción.
En el área de Čabrska, las fuentes de Požarnica y Donji Žagari se han secado, pero el pueblo de Plešce ha logrado asegurar su suministro de agua a través de medios alternativos. Mientras tanto, el río Orljava, que una vez inundó las aldeas circundantes en 2014, ahora apenas fluye, con su nivel actual a solo cuatro centímetros por encima del lecho. Las temperaturas en el agua restante son significativamente más altas de lo normal, lo que representa una amenaza para la vida acuática. Krešimir Prpić, director técnico de Tekija, advierte que tales condiciones extremas se están volviendo cada vez más frecuentes, con la última sequía importante del río en 2024.
A pesar de estos esfuerzos, el sistema de suministro de agua se mantiene estable, aunque algunas estaciones de bombeo siguen funcionando por debajo de su capacidad. Para evitar futuras crisis, Prpić sugiere la construcción de un lago artificial llamado Kamenska, que ayudaría a proteger Požege de inundaciones y sequías, asegurando un acceso confiable al agua durante períodos críticos.
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