El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha abandonado su polémico plan de vender acciones en torneos de la Copa Mundial a inversores privados después de enfrentarse a intensas críticas de los órganos rectores del fútbol en todo el mundo. La decisión se produjo en medio de la creciente presión de las federaciones de fútbol europeas, asiáticas y norteamericanas, que habían amenazado con boicotear las próximas Copas Mundiales si la propuesta continuaba. Infantino anunció la revocación de la iniciativa en una declaración publicada el viernes por la noche, citando preocupaciones por las divisiones dentro de la comunidad mundial de fútbol.
El proyecto propuesto, conocido como FIFA Forward Enterprise (FFE), tenía como objetivo recaudar miles de millones de dólares mediante la venta de derechos comerciales para seleccionar torneos de la Copa Mundial. Los fondos estaban destinados a apoyar a las asociaciones miembros, particularmente en los países en desarrollo. Sin embargo, el plan provocó una reacción generalizada, con los críticos argumentando que arriesgaba a convertir el alma del fútbol en una mercancía. La Unión Europea de Fútbol (UEFA) fue una de las más fuertes oponentes, advirtiendo que la medida socavaría la integridad del deporte. El anuncio de Infantino siguió días de crecientes tensiones.
La UEFA, que representa a 55 federaciones nacionales, incluidas las suizas, había emitido una severa advertencia de que consideraría boicotear la próxima Copa del Mundo si la venta se llevaba a cabo.
Enfatizó que el objetivo de la FIFA siempre ha sido unir y mejorar el juego a nivel mundial, especialmente en las regiones donde se necesita más apoyo. "Después de considerar cuidadosamente todas las perspectivas, ha quedado claro que esta iniciativa ha causado una división que ya no está alineada con nuestro objetivo original", declaró.
Sin embargo, la controversia de los inversores ha planteado serias dudas sobre su liderazgo y la estabilidad de su posición como presidente. La reacción en contra de los planes de inversión comenzó a intensificarse en las últimas semanas, con varias figuras de alto perfil expresando su oposición. La UEFA, en particular, dejó clara su postura, afirmando que el fútbol en sí no debe ser tratado como un activo para ser negociado.
A medida que el polvo se asienta en esta última crisis, la atención se dirige al próximo Congreso de la FIFA programado para marzo de 2027. Infantino enfrenta el desafío de reconstruir la confianza entre las asociaciones miembro, muchas de las cuales han expresado dudas sobre su liderazgo. Con menos de ocho meses hasta las elecciones, el próximo período será crucial para determinar si puede conservar su posición o enfrentar un posible desafío de candidatos emergentes. Mientras tanto, continúan las especulaciones sobre posibles contendientes a la presidencia.
Al-Khelaïfi, un empresario de 52 años, ha sido identificado como un rival potencial de Infantino, lo que refleja la dinámica cambiante dentro del panorama de liderazgo de la FIFA. Las consecuencias de la controversia de los inversores han expuesto problemas más profundos dentro de la FIFA, revelando vulnerabilidades en su estructura de gobierno y la necesidad de una mayor transparencia. A medida que la organización avanza, el desafío radica en abordar estas preocupaciones mientras se mantiene la unidad entre su diversa base de miembros. El camino por delante para Infantino sigue siendo incierto, y el resultado del próximo congreso probablemente dará forma a la futura dirección del fútbol mundial.
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