Las Naciones Unidas se encuentran actualmente en medio de la selección de su próximo Secretario General, un proceso que ha provocado un considerable debate sobre la influencia potencial de la doble nacionalidad entre los candidatos. Esta discusión se ha intensificado a medida que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se prepara para comenzar su fase de "polling de paja", que comenzará a fines de julio. Entre los seis candidatos en consideración, dos -Rafael Grossi de Argentina y María Fernanda Espinosa de Ecuador- tienen doble nacionalidad, lo que genera preocupaciones sobre cómo esto podría afectar sus posibilidades de asegurar el puesto.
Los antecedentes de los candidatos revelan una mezcla de nacionalidades y experiencias. Grossi tiene ciudadanía argentina e italiana, mientras que Espinosa, aunque oficialmente es ciudadana española, se identifica principalmente como ecuatoriana. Rebeca Grynspan de Costa Rica, otra contendiente, tiene fuertes lazos familiares con Israel pero no tiene ciudadanía israelí. En contraste, Michelle Bachelet de Chile y Macky Sall de Senegal poseen la ciudadanía única de sus países de origen. Carolyn Rodrigues Birkett, la adición más reciente al campo, es únicamente guyanesa.
Estas distinciones ponen de relieve la diversidad de los candidatos, pero también ponen de relieve las implicaciones de la doble nacionalidad en el contexto de la diplomacia internacional.
La cuestión de la doble nacionalidad ha llamado la atención debido a su impacto potencial en los procesos de toma de decisiones de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Por ejemplo, el doble estatus de Grossi puede complicar los asuntos relacionados con la disputa territorial de larga data sobre las Islas Malvinas, un territorio reclamado tanto por Argentina como por el Reino Unido.
Aunque la misión británica ante la ONU no ofreció comentarios oficiales sobre los posibles vetos contra los candidatos argentinos, la presencia de tales disputas subraya la complejidad de la situación.
La doble ciudadanía no es infrecuente en América del Sur, donde factores históricos como la inmigración, la herencia indígena y el legado del comercio transatlántico de esclavos han dado forma a diversas identidades nacionales. Sin embargo, el panorama geopolítico más amplio sugiere que la percepción del origen de un candidato puede desempeñar un papel en las deliberaciones del Consejo de Seguridad. Según Daniel Forti, director de asuntos de la ONU en el Grupo Internacional de Crisis, los miembros permanentes pueden aprovechar todas las ventajas posibles durante las encuestas de la paja, utilizando temas como la ciudadanía como moneda de cambio para asegurar los resultados deseados de los candidatos.
Si bien Moscú aún no ha expresado una preferencia clara por ningún candidato, su representante, Vassily Nebenzia, señaló que el país se ha comprometido con casi todos los contendientes, excluyendo a Espinosa y Sall. Nebenzia enfatizó que el proceso de selección es en última instancia una cuestión de elecciones geopolíticas y políticas.
A medida que avanza el proceso, la interacción entre las credenciales personales y los intereses geopolíticos probablemente seguirá siendo central en las discusiones que rodean al próximo Secretario General.
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