En el sur de Finlandia, cerca de la ciudad de Pornainen, un innovador sistema de almacenamiento de energía térmica ha estado operando desde 2025. Conocido como la batería de arena más grande del mundo, esta solución innovadora ayuda a abordar uno de los desafíos clave de la transición energética, almacenando el excedente de electricidad renovable como calor. La instalación, que sirve a una comunidad de alrededor de 5,000 residentes, almacena el exceso de energía generada por instalaciones eólicas y solares durante períodos de baja demanda y alta oferta, convirtiéndola en calor utilizable para las necesidades de calefacción en invierno. El sistema funciona utilizando electricidad barata, generalmente producida cuando las turbinas eólicas y los paneles solares generan más de lo que se puede consumir de inmediato.
Durante estos tiempos, la energía eléctrica se utiliza para calentar el aire, que luego fluye a través de un lecho de piedra arenisca finamente triturada. Este proceso eleva la temperatura del material a entre 500 y 600 grados Celsius. El calor almacenado se retiene debido a un aislamiento efectivo y puede liberarse más tarde cuando sea necesario, como durante los días fríos de invierno. A diferencia de las baterías tradicionales que almacenan electricidad directamente, este sistema almacena energía térmica en su lugar. Permite una disociación temporal de la generación y el consumo de electricidad, lo que permite una utilización eficiente de los recursos renovables. Este principio refleja cómo algunos hogares cargan vehículos eléctricos durante las horas de mayor demanda.
La implementación de esta tecnología marca un cambio significativo en la red local de calefacción urbana de Pornainen. Anteriormente, gran parte de la calefacción urbana se suministraba con aceite y astillas de madera. Ahora, la batería de arena cubre una gran parte de las necesidades de calefacción de la zona sin combustión. Según los datos de la compañía que gestiona el proyecto, las emisiones de gases de efecto invernadero de la red de calefacción urbana han disminuido en casi un 70 por ciento. El uso de astillas de madera también ha disminuido en aproximadamente un 60 por ciento, aunque una planta de energía de biomasa sigue disponible como respaldo para las cargas máximas, aunque se utiliza con mucha menos frecuencia.
Tommi Eronen, un representante de Polar Night Energy, la firma detrás del desarrollo del sistema, enfatiza la importancia de tales soluciones de almacenamiento térmico para el futuro. A medida que el panorama energético continúa evolucionando, sugiere que estos tipos de sistemas desempeñarán un papel crucial para garantizar un suministro de energía confiable y sostenible. La instalación es operada por Loviisan Lämpö, un proveedor de calefacción urbana. El proyecto refleja esfuerzos más amplios en Finlandia para reducir la dependencia de combustibles fósiles y mejorar la eficiencia de la integración de energía renovable.
Dada la proximidad de Finlandia a Rusia y las posibles interrupciones en el suministro de energía, la fiabilidad de la energía de origen y almacenada localmente se vuelve aún más crítica. A medida que el mundo busca hacer la transición hacia fuentes de energía más limpias, innovaciones como la batería de arena en Pornainen ofrecen caminos prometedores. Demuestran cómo los materiales simples y la ingeniería inteligente pueden contribuir significativamente a alcanzar los objetivos climáticos manteniendo la seguridad energética. El éxito de esta iniciativa podría servir como modelo para otras regiones que buscan avanzar en sus transiciones energéticas con soluciones prácticas y escalables.
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