La tecnología consiste en reemplazar los remolques tradicionales con una unidad de propulsión eléctrica que conecta entre el tractor y el contenedor de carga. Esta innovación tiene como objetivo reducir los costos operativos al tiempo que extiende la vida útil de los camiones diésel a través de un menor desgaste de sus motores. El remolque Revoy incluye un eje de accionamiento eléctrico y una batería capaz de proporcionar un alcance de aproximadamente 400 kilómetros.
A diferencia de los vehículos eléctricos convencionales que requieren estaciones de carga, el sistema se basa en el intercambio de baterías agotadas en lugares designados. La compañía planea establecer infraestructura para estos intercambios de baterías, lo que permitirá a los conductores reemplazar las unidades vacías rápidamente y continuar sus viajes sin tiempo de inactividad. Según el cofundador y director de tecnología de Revoy, Ian Rust, el sistema funciona automáticamente. Cuando un camión acelera, el motor eléctrico se activa, reduciendo la carga en el motor diesel. Durante el frenado, el remolque recupera energía, mejorando aún más la eficiencia.
Rust trabajó anteriormente en Cruise, una compañía de vehículos autónomos adquirida por General Motors, y describió el enfoque de Revoy como el aprovechamiento de la robótica para cambiar la fuente de energía en lugar de reemplazar a los conductores humanos.
La compañía espera tener varias docenas de sistemas en funcionamiento para finales del próximo año. La tecnología representa una solución híbrida que no electrifica completamente los camiones diésel, pero reduce significativamente su dependencia de los combustibles fósiles. Al integrar componentes eléctricos en la infraestructura existente, Revoy busca cerrar la brecha entre las prácticas de transporte actuales y los objetivos de sostenibilidad futuros. El sistema podría ayudar a las empresas de logística a cumplir con las regulaciones ambientales cada vez más estrictas, manteniendo la rentabilidad. El enfoque de Revoy se alinea con los crecientes esfuerzos de la industria para reducir las huellas de carbono sin desechar flotas enteras.
La capacidad de adaptar los vehículos existentes con remolques eléctricos ofrece una alternativa práctica a la compra de camiones eléctricos completamente nuevos, que siguen siendo caros y menos extendidos. A medida que se expande la infraestructura de intercambio de baterías, estas soluciones podrían ser más viables para las operaciones de transporte de larga distancia. El enfoque de la startup en la automatización y la robótica refleja tendencias más amplias en el sector del transporte, donde las tecnologías de autoconducción y los sistemas de eficiencia energética se están desarrollando junto con los motores de combustión tradicionales. Al combinar estos elementos, Revoy pretende crear una solución escalable que aborde los desafíos económicos y ecológicos que enfrenta la industria del transporte de mercancías.
Las próximas pruebas de campo de Revoy en Oregon proporcionarán datos críticos sobre la eficacia del sistema en diferentes condiciones de conducción. Los resultados influirán en si la compañía puede ampliar la producción y expandir su red de estaciones de intercambio de baterías. Si tiene éxito, la tecnología podría allanar el camino para innovaciones similares en otras áreas del transporte comercial.
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