El mayor colector de plasma con fines de lucro de Canadá, Grifols, ha suspendido temporalmente la recolección de plasma en todos sus centros en todo el país después de un mayor escrutinio público y regulatorio. Dos muertes relacionadas con donaciones de plasma en las instalaciones de Grifols en el último año han intensificado las preocupaciones sobre los protocolos de seguridad de la compañía. La medida sigue a una serie de informes que destacan los problemas operativos y de seguridad en curso señalados por Health Canada durante el año pasado. Según The Globe and Mail, la suspensión fue provocada por la creciente presión de Health Canada, que citó el incumplimiento de las regulaciones de sangre.
Un alto funcionario familiarizado con la situación confirmó que Health Canada emitió a Grifols una notificación formal de incumplimiento el 12 de agosto, el mismo día en que la compañía anunció su decisión de detener la recolección. Esto siguió a dos cartas anteriores enviadas en julio exigiendo medidas inmediatas sobre deficiencias regulatorias, que Grifols no abordó. Grifols opera 17 sitios privados de recolección de plasma en seis provincias, bajo una asociación con Canadian Blood Services desde 2022. El acuerdo tenía como objetivo impulsar la recolección de plasma para satisfacer la creciente demanda de medicamentos derivados del plasma, como las inmunoglobulinas, utilizados en el tratamiento de afecciones como deficiencias inmunes.
A diferencia de los centros de donación de Servicios Canadienses de Sangre, Grifols compensa a los donantes por su plasma, una práctica que ha provocado un debate sobre ética y seguridad. La recolección de plasma implica un proceso conocido como plasmaféresis, donde una máquina separa la sangre en glóbulos rojos y plasma. Los glóbulos rojos, combinados con una solución como solución salina, se devuelven al donante.
La controversia que rodea a Grifols ha traído un enfoque renovado en la ética de pagar a las personas por plasma. Algunos argumentan que los incentivos financieros podrían comprometer los estándares de seguridad, mientras que otros sostienen que la compensación es necesaria para mantener un suministro estable de plasma para tratamientos médicos. Un artículo reciente publicado por The Globe and Mail incluyó entrevistas con personas que habían donado plasma, ofreciendo información personal sobre la experiencia y las motivaciones detrás de sus decisiones.
Los funcionarios reguladores enfatizaron que el bienestar de los donantes debe tener prioridad sobre la eficiencia operativa. En una declaración, un portavoz del ministro de Salud, Marjorie Michel, señaló que el gobierno da la bienvenida a la decisión de Grifols de suspender las operaciones y se comprometió a continuar la colaboración para resolver los problemas pendientes antes de reanudar las actividades. La compañía declaró que la suspensión temporal era un paso estratégico para alinearse con Health Canada y Canadian Blood Services en el desarrollo de un sistema de recolección de plasma más sostenible y regulado. También describió la decisión como una respuesta a "la atención infundada", lo que sugiere que las presiones externas estaban influyendo en sus acciones.
La suspensión ha planteado preguntas más amplias sobre la supervisión de la recolección de plasma en Canadá. Con la creciente demanda de terapias basadas en plasma, existe una necesidad apremiante de equilibrar la expansión de los esfuerzos de recolección con medidas de seguridad estrictas. A medida que continúan las discusiones entre los reguladores y las partes interesadas de la industria, el futuro de la recolección de plasma en Canadá sigue siendo incierto, a la espera de nuevas evaluaciones y ajustes de políticas.
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