Lo que el pánico sobre los hábitos de lectura de la Generación Z se equivoca Los informes recientes han generado alarma sobre una supuesta disminución en la lectura recreativa entre los adultos jóvenes en los Estados Unidos, atribuyendo la tendencia a factores como el impacto de la pandemia, el aumento de la inteligencia artificial y el dominio de las redes sociales. Sin embargo, un creciente cuerpo de investigación desafía estas suposiciones, lo que sugiere que la forma en que la Generación Z consume literatura está evolucionando en lugar de disminuir.
Según un estudio titulado Cómo la Generación Z descubre y consume libros, publicado por investigadores que examinan los cambios generacionales en el comportamiento de lectura, muchas de las narrativas predominantes sobre la disminución de la alfabetización entre los jóvenes se basan en metodologías obsoletas. El estudio destaca que las medidas tradicionales de participación en la lectura no explican las formas multifacéticas en que la Generación Z interactúa con los textos. En lugar de ver la lectura como una actividad lineal limitada a formatos impresos o digitales, la investigación subraya cómo los miembros de esta generación se involucran con contenido en múltiples plataformas.
La Generación Z tiende a leer de manera híbrida, moviéndose fluidamente entre libros físicos, libros electrónicos, audiolibros y plataformas en línea como Wattpad, Webtoon, Kindle Unlimited, DC Universe Infinite y Marvel Comics en línea. Este enfoque refleja un cambio cultural más amplio hacia el consumo multimodal, donde la información se accede y procesa en diversas formas. Los datos del estudio de 2025 indican que el 66% de la Generación Z se identifica como lectores, lo que representa un aumento de 14 puntos porcentuales desde 2022. Además, el 65% de este grupo leyó al menos un libro impreso en el último año, una cifra que aumentó del 59% en 2022.
Estas estadísticas se alinean con los hallazgos del Pew Research Center, que muestran tendencias similares en todos los grupos de edad. La generación ha crecido en una era definida por la conectividad constante, a menudo conocida como la condición "postdigital". Los nacidos entre 1997 y 2012 siempre han tenido fácil acceso a Internet, dando forma a sus expectativas y preferencias en torno al consumo de medios. Para la Generación Z, los libros físicos tienen un atractivo único que va más allá de la mera funcionalidad. Representan artefactos tangibles que se pueden compartir, regalar o mostrar, ofreciendo una sensación de conexión con los demás.
A diferencia de los formatos digitales, que a menudo vienen con notificaciones y funciones de seguimiento, los libros impresos proporcionan una experiencia silenciosa e ininterrumpida. Esta preferencia se refleja en los hallazgos del estudio, que revelan que casi un tercio de los Gen Z compran libros en librerías físicas, lo que los convierte en la ubicación preferida para descubrir nuevos títulos. Las bibliotecas y librerías siguen siendo centros clave para la exploración literaria de Gen Z. Según el estudio, el 36% de los participantes descubrió un libro a través de un bibliotecario en 2025, en comparación con solo el 15% en 2022. Esto sugiere un renovado interés en recomendaciones curadas y recursos basados en la comunidad.
Además, la investigación señala que las personas que visitan regularmente las bibliotecas tienden a informar niveles más bajos de soledad, reforzando el papel de estos espacios en el fomento de las conexiones sociales. La industria editorial ha tomado nota de estas tendencias, con librerías independientes experimentando un notable aumento en popularidad. La Asociación Americana de Libreros informa un aumento del 70% en las librerías independientes en los últimos cinco años. En 2026, Barnes & Noble anunció planes para abrir 60 nuevas ubicaciones en todo el país, lo que señala la confianza en la continua relevancia del comercio minorista de ladrillo y mortero frente a la competencia digital.
A pesar de estos desarrollos, algunos estudiosos advierten que no se debe descartar por completo las preocupaciones sobre el futuro de la lectura. Un artículo de la revista 2025 escrito por Jill Sonke argumenta que ha habido una disminución constante, aunque gradual, en la cantidad de tiempo que los estadounidenses dedican a la lectura recreativa en las últimas dos décadas.
La encuesta se basa en datos autoinformados de un solo período de 24 horas, lo que podría pasar por alto la naturaleza variada y fragmentada de los hábitos de lectura contemporáneos. A medida que continúa el debate, una cosa queda clara: la relación de la Generación Z con la lectura está experimentando una transformación.
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