Cuatro corredores de ultramaratón eslovenos completaron la agotadora carrera Badwater 135 en Death Valley, California, superando el calor extremo, el agotamiento físico y las alucinaciones para terminar entre los competidores de élite. El evento, considerado una de las carreras de resistencia más desafiantes del mundo, abarca 217 kilómetros con más de cuatro kilómetros de ganancia de elevación y temperaturas que van desde 42 a 50 grados Celsius. Entre los 100 participantes de todo el mundo, cuatro eslovenos, Nataša Robnik, Alenka Pavc, Mirko Bogomir Miklič y Luka Videtič, demostraron una excepcional resistencia y fuerza mental, estableciendo nuevos estándares personales en los deportes de resistencia.
La carrera se llevó a cabo en las duras condiciones del Valle de la Muerte, conocido por su entorno desértico extremo. Los competidores se enfrentaron al calor abrasador, los riesgos de deshidratación y la tensión psicológica del esfuerzo prolongado en tales condiciones. A pesar de estos desafíos, los cuatro atletas eslovenos alcanzaron con éxito la línea de meta, marcando un logro histórico para el atletismo de resistencia esloveno. Su rendimiento subrayó la creciente reputación de la nación en el campo de los deportes de ultra resistencia.
Terminó la carrera en 27 horas, 2 minutos y 16 segundos, asegurando su posición como uno de los mejores. Esto marcó su segunda participación en el Badwater 135, habiendo competido previamente junto a Mirko Bogomir Miklič, quien ha sido una figura prominente en la comunidad del ultramaratón.
Ambos atletas han estado entrenando rigurosamente durante meses antes del evento, preparándose para las demandas únicas de las carreras en uno de los lugares más calurosos de la Tierra. Su éxito destaca la creciente presencia de atletas eslovenos en competiciones internacionales de resistencia y refleja el compromiso del país de desarrollar talento atlético de alto nivel. La ruta de la carrera atraviesa algunos de los terrenos más inhóspitos de los Estados Unidos, comenzando en el punto más bajo de América del Norte, Badwater Basin, y terminando en el punto más alto en Death Valley, Mount Whitney. Los atletas deben navegar a través de temperaturas abrasadoras, paisajes escarpados y condiciones climáticas impredecibles.
Cada corredor se enfrenta no solo a desafíos físicos, sino también al riesgo de golpe de calor, deshidratación y otras complicaciones de salud asociadas con la exposición prolongada a entornos extremos. Los logros de los atletas eslovenos han atraído la atención tanto a nivel nacional como internacional. Sus actuaciones fueron celebradas por los fanáticos y compañeros atletas por igual, con muchos expresando admiración por su perseverancia y habilidad. Los medios locales destacaron la importancia de sus logros, enfatizando cómo contribuyen a la creciente influencia de Eslovenia en el mundo de los deportes de resistencia.
A medida que la escena mundial del ultramaratón continúa evolucionando, el éxito de los atletas eslovenos en eventos como el Badwater 135 sirve como testimonio de su dedicación y capacidad para competir al más alto nivel.
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