La Diócesis de Culiacán informó que el padre Clemente Morales Topete fue secuestrado, golpeado, quemado y amenazado de muerte por personas desconocidas durante un período de tres días que culminó el 27 de octubre. El sacerdote había desaparecido desde el 24 de octubre, después de salir de una cita médica en el barrio de Montebello, en Culiacán. Al regresar a la parroquia, presentaba graves lesiones físicas y trauma psicológico, lo que requirió atención médica especializada. El obispo Jesús José Herrera Quiñones emitió una circular en la que detallaba estos abusos, al tiempo que criticaba las estrategias de seguridad del estado, considerándolas insuficientes para abordar la violencia en Sinaloa. La diócesis instó al público a evitar la difusión de especulaciones o conclusiones prematuras con respecto a la investigación en curso sobre el secuestro.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo destaca la crítica explícita del obispo a las fallas de seguridad del Estado, y enmarca el incidente dentro de un contexto más amplio de deficiencias gubernamentales, en lugar de centrarse únicamente en el acto delictivo.






