El martes, Israel llevó a cabo ataques aéreos contra la base aérea de Abu al-Duhur en Siria, una instalación que los funcionarios turcos habían estado ayudando a renovar. El ataque, que dañó una pista de aterrizaje y una instalación de almacenamiento, no causó víctimas. El ataque marcó otro paso en los esfuerzos en curso de Israel para contrarrestar las amenazas percibidas por la creciente influencia de Turquía dentro de Siria.
Este incidente subraya la profundización de las tensiones entre los Estados Unidos e Israel, particularmente con respecto a sus diferentes estrategias para lidiar con la participación de Turquía en Siria. Mientras que la administración Trump ha buscado mejorar las relaciones con el gobierno sirio posterior a Assad, Israel ha permanecido cauteloso de la influencia turca. Esta divergencia se ha vuelto especialmente pronunciada desde el colapso del régimen de Assad en diciembre de 2024.
En contraste, Israel ha mantenido un enfoque cauteloso hacia el nuevo liderazgo sirio, temiendo que los restos del antiguo régimen puedan tener acceso a los sistemas de armas. Después de la expulsión de Assad, las fuerzas israelíes se trasladaron a partes del sur de Siria y llevaron a cabo ataques aéreos para neutralizar los activos del antiguo gobierno. Turquía ha surgido como un jugador crítico en la dinámica en evolución de Siria.
A pesar de las crecientes preocupaciones, Israel ha evitado hasta ahora la confrontación directa con Turquía, aunque se ha acercado en múltiples ocasiones. En abril de 2025, los ataques israelíes atacaron sitios en Siria que Turquía había identificado para el posible despliegue de tropas, según informes de Reuters. Estas acciones sugieren un delicado equilibrio entre la disuasión y la diplomacia. El primer ministro Benjamin Netanyahu ha presionado cada vez más a Trump para que apoye una presencia militar israelí más fuerte en Siria, argumentando que la expansión de Turquía amenaza la seguridad regional.
Durante una reciente reunión sobre Irán, Netanyahu presentó a Trump un mapa que ilustra la supuesta ocupación de Turquía del 5% del territorio sirio, en comparación con la mínima huella de Israel. Sin embargo, Turquía opera bajo la aprobación tácita del gobierno sirio, a diferencia de Israel, que carece de dicha autorización. Informes recientes indican que los funcionarios israelíes buscaron la aprobación de Trump para un ataque a un sitio militar turco en Siria varias semanas antes de los ataques del martes. La solicitud fue denegada, dejando la conexión entre los dos incidentes incierta. A pesar de estos esfuerzos, los llamamientos de Netanyahu no han dado el resultado deseado de la Casa Blanca.
El gobierno sirio emitió una declaración formal condenando el ataque, describiéndolo como una peligrosa escalada que pone en peligro la seguridad regional. Las autoridades sirias pidieron al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que denuncie claramente el asalto y adopte una postura firme contra las presuntas violaciones de la soberanía siria por parte de Israel. La situación continúa evolucionando, con implicaciones para las relaciones internacionales y la estabilidad regional.
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