Los Estados Unidos han expresado su apoyo a los esfuerzos de Irak y Siria para revivir el oleoducto Kirkuk-Baniyas, con el objetivo de reducir la influencia de Irán en las exportaciones de petróleo a través del Estrecho de Ormuz. Esta iniciativa implica la colaboración con compañías estadounidenses como Chevron y las discusiones con el primer ministro iraquí Ali Al Zaidi. El oleoducto, que ha estado fuera de operación desde la invasión de 2003, podría proporcionar una ruta alternativa para las exportaciones de petróleo iraquí a través de la costa mediterránea de Siria. Sin embargo, el proyecto enfrenta desafíos debido a las continuas amenazas de seguridad de ISIS en la región. Mientras tanto, Irak, un importante productor de la OPEP, ha reducido significativamente su producción de petróleo debido al conflicto, lo que afecta las finanzas nacionales.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca el apoyo estadounidense al oleoducto como un movimiento estratégico para contrarrestar la influencia iraní, enfatizando las implicaciones geopolíticas y alineándose con los intereses de la política exterior de los Estados Unidos.





