Los Verdes en Nueva Zelanda están abogando por una moratoria de un año en la aprobación de nuevos centros de datos de IA para establecer regulaciones adecuadas, citando preocupaciones sobre los impactos ambientales y económicos. El proyecto Data Grid en Southland ya ha recibido consentimiento y se convertirá en el segundo mayor consumidor de electricidad en el país, utilizando más de 600,000 litros de agua subterránea diariamente. La co-líder de los Verdes, Chlöe Swarbrick, argumenta que tales proyectos podrían aumentar significativamente los costos de electricidad, desplazar los costos a otras industrias y afectar negativamente a los recursos hídricos locales, haciendo comparaciones con ejemplos internacionales en los que han surgido problemas similares. Mientras que Data Grid afirma que su sistema de enfriamiento utiliza agua reciclada y no contamina los recursos, los críticos argumentan que el proceso carece de transparencia y consulta comunitaria. El primer ministro Chris Luxon criticó la postura de los Verdes como un debate alarmista, pero reconoció sus preocupaciones sobre los impactos.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la cuestión a través de la lente de la protección del medio ambiente y los derechos de la comunidad, haciendo hincapié en los posibles impactos negativos en los recursos y las poblaciones locales.



