Un partido de fútbol entre Independiente Santa Fe y América de Cali en Colombia fue suspendido temporalmente debido a enfrentamientos entre aficionados (barrabravas) dentro del estadio. Los incidentes comenzaron en la primera mitad, con aficionados de ambos equipos intercambiando puñetazos en el campo. La policía intervino para calmar los disturbios, y el juego se reanudó después de aproximadamente 50 minutos. Las autoridades informaron la invasión del campo, la agresión entre los aficionados y la destrucción de la propiedad. El alcalde de Bogotá, Carlos Galán, confirmó que la policía controlaba la situación y planeaba desplegar medidas de seguridad adicionales.
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