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¡Echales! ¡Y que no reciban ni un centavo! Alguien tiene que morir primero. Esto ya no tiene nada que ver con el fútbol.
Croatia⚽ Deporteshace 20 h

¡Echales! ¡Y que no reciban ni un centavo! Alguien tiene que morir primero. Esto ya no tiene nada que ver con el fútbol.

El partido de fútbol entre Waldhof Mannheim y Kaiserslautern en la DFB-Pokal terminó en caos, con fanáticos arrojando objetos y pirotecnia, lo que llevó a la intervención policial y a que ambos equipos fueran enviados a los vestuarios. El árbitro, Robert Schröder, detuvo el juego por razones de seguridad, y se reanudó después de 20 minutos. Kaiserslautern ganó 1-0 en el tiempo extra a través de Ibrahim Kanté. Más de 140 personas estuvieron involucradas en los esfuerzos de seguridad, con 35 oficiales ligeramente heridos, 85 buscando ayuda médica y ocho hospitalizados. El ex ejecutivo de la Bundesliga Fredi Bobić criticó fuertemente la situación, argumentando que tales incidentes corren el riesgo de escalar más allá de los deportes, pidiendo que ambos clubes sean expulsados de la competencia y se enfrenten a sanciones severas.

En el corazón de Mannheim, un partido de fútbol entre Waldhof Mannheim y Kaiserslautern se convirtió en un espectáculo caótico cuando los aficionados se enfrentaron con la policía y la pirotecnia iluminó el estadio. El derbi, parte de la Copa DFB, terminó en el caos después de que las tensiones aumentaron durante las etapas finales del juego. La policía montada fue llamada para restaurar el orden mientras los aficionados irrumpieron en el campo, activando bengalas y lanzando fuegos artificiales desde las gradas. El choque comenzó en los últimos momentos del tiempo regular cuando estalló una pelea en la que participó el capitán de Kaiserslautern, Marlon Ritter. Según los informes, objetos como gafas y paraguas fueron lanzados desde la tribuna principal hacia los jugadores.

La situación rápidamente se salió de control cuando se lanzaron fuegos artificiales desde la sección de visitantes hacia las gradas de casa. Los fanáticos de ambos lados intentaron romper el perímetro, lo que llevó a una gran intervención de la policía. Los oficiales montados llegaron al campo para sofocar el malestar, mientras que los extintores de incendios se desplegaron para eliminar el humo del aire. Una llama de Bengala se encendió cerca de uno de los caballos, lo que aumentó la naturaleza surrealista de la escena. La policía acordonó secciones del estadio, y el capitán de Kaiserslautern, Christoph Klünter, trató de calmar a la multitud, instando a los seguidores a retirarse. A pesar de los esfuerzos por reducir la situación, la atmósfera siguió siendo volátil.

El árbitro, Robert Schröder, ordenó a ambos equipos que regresaran a sus vestuarios debido al desorden. El partido se suspendió durante aproximadamente 20 minutos antes de que la policía recuperara el control del lugar. Durante este período, las barreras dañadas y los tablones de anuncios dispersos ensuciaron el suelo. La interrupción continuó incluso después de que se reanudara el juego, con los aficionados que aún permanecían en las gradas y el personal de seguridad patrullando el área. El juego finalmente concluyó en un empate, sin que ninguno de los equipos anotara en el tiempo reglamentario de 90 minutos.

Sin embargo, el dramático final se produjo en el último minuto de la prórroga cuando Ibrahim Kanaté anotó desde unos 20 metros para enviar a Kaiserslautern a la siguiente ronda de la Copa DFB. El gol, aunque decisivo, eclipsó el caos anterior, que dejó impresiones duraderas en todos los involucrados. La rivalidad entre Waldhof Mannheim y Kaiserslautern, aunque infrecuente, ha sido intensa durante mucho tiempo. Este partido marcó otro capítulo en su historia, mostrando cómo la animosidad profundamente arraigada puede estallar de manera impredecible. La presencia de policías montados, el uso de pirotecnia y la confrontación física entre aficionados y autoridades subrayaron las medidas extremas tomadas para manejar la situación.

El personal de seguridad trabajó incansablemente para garantizar la seguridad antes de los próximos partidos, mientras que los funcionarios del club abordaron las preocupaciones sobre el comportamiento de los fanáticos. El incidente sirve como un claro recordatorio de los desafíos que enfrentan los organizadores en la gestión de derbies de alto riesgo, especialmente cuando las emociones son altas. Por ahora, el enfoque sigue siendo restaurar la normalidad y prepararse para futuros encuentros.

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Las fuentes oficiales en las que se basa la cobertura. Léelas directamente para evitar el encuadre.

3 informaciones

Jutarnji list logoJutarnji listIndependienteCentroVeracidad 85Objetividad 72anteayer
El derbi se interrumpió, los caballos de la policía entraron en el campo, y la verdadera locura comenzó.

Un partido de fútbol muy intenso entre Waldhof Mannheim y Kaiserslautern en la final de la Copa DFB de Alemania se volvió caótico debido a disturbios de los aficionados. El juego se detuvo después de 20 minutos cuando los aficionados de ambos lados se involucraron en un comportamiento violento, que incluía lanzar objetos, lanzar pirotécnicas e intentar romper las barreras del estadio. La policía, incluidos los oficiales montados, intervino para restaurar el orden. El árbitro ordenó a ambos equipos que se cambiaran a sus vestuarios, y el partido se reanudó solo después de que la policía recuperara el control. A pesar de la agitación, Kaiserslautern ganó 1-0 en tiempo extra a través de un gol de Ibrahim Kanaté. El evento destacó la feroz rivalidad entre los dos clubes, a pesar de sus raros encuentros.

Lectura del sesgo (Centro): El artículo informa sobre un evento deportivo sin implicaciones políticas, se centra únicamente en el partido, el comportamiento de los aficionados y las acciones de las fuerzas del orden, presentando una cuenta equilibrada sin enmarcamiento ideológico.

Por qué veracidad (85): This article provides more detailed accounts of the incident, including the involvement of captain Marlon Ritter, the firing of pyrotechnic rockets, and the intervention by mounted police. It includes quotes from players and mentions the referee’s decision to send teams to the dressing room. These d

Por qué objetividad (72): While the article remains largely factual, it uses emotionally charged language such as 'ludnica' and 'absolute chaos,' which may influence reader perception. It also highlights the actions of specific individuals, which can introduce bias, though it does not take a clear political or ideological st

tportal logotportalIndependienteCentroVeracidad 75Objetividad 68anteayer
El caos en Alemania, la policía a caballo en el campo de fútbol.

En Mannheim, el club de fútbol local Waldhof se enfrentó a Kaiserslautern, otro destacado equipo local conocido por su intensa rivalidad. El partido vio a los fanáticos de ambos equipos aumentar las tensiones, con bengalas iluminando el estadio y el humo cubriendo el área. Para restaurar el orden, la policía llegó a caballo para intervenir en el campo. A pesar del caos, el equipo visitante, Kaiserslautern, logró asegurar una victoria por 1-0. El incidente destaca la naturaleza volátil de la rivalidad entre estos dos clubes.

Lectura del sesgo (Centro): El artículo describe un evento deportivo que involucra el comportamiento de los aficionados y la intervención de la policía, que no es un tema políticamente cargado.

Por qué veracidad (75): The article reports on a chaotic match between Waldhof Mannheim and Kaiserslautern, describing the involvement of mounted police and the escalation of fan violence. It aligns with the cross-source consensus that the match was interrupted due to fan disturbances. However, it lacks specific details su

Por qué objetividad (68): The tone is somewhat sensationalized, using phrases like 'šokantne scene' and emphasizing the chaos. While it presents both sides of the conflict (fans vs. police), it leans slightly towards dramatizing the events rather than maintaining strict neutrality.

Jutarnji list logoJutarnji listIndependienteCentrohace 20 h
¡Echales! ¡Y que no reciban ni un centavo! Alguien tiene que morir primero. Esto ya no tiene nada que ver con el fútbol.

El partido de fútbol entre Waldhof Mannheim y Kaiserslautern en la DFB-Pokal terminó en caos, con fanáticos arrojando objetos y pirotecnia, lo que llevó a la intervención policial y a que ambos equipos fueran enviados a los vestuarios. El árbitro, Robert Schröder, detuvo el juego por razones de seguridad, y se reanudó después de 20 minutos. Kaiserslautern ganó 1-0 en el tiempo extra a través de Ibrahim Kanté. Más de 140 personas estuvieron involucradas en los esfuerzos de seguridad, con 35 oficiales ligeramente heridos, 85 buscando ayuda médica y ocho hospitalizados. El ex ejecutivo de la Bundesliga Fredi Bobić criticó fuertemente la situación, argumentando que tales incidentes corren el riesgo de escalar más allá de los deportes, pidiendo que ambos clubes sean expulsados de la competencia y se enfrenten a sanciones severas.

Lectura del sesgo (Centro): El artículo informa sobre un evento deportivo y el comportamiento posterior de los fanáticos sin tomar una postura política. Presenta el incidente, las reacciones de los funcionarios y pide medidas más estrictas, pero no enmarca el tema de manera políticamente cargada. El enfoque sigue siendo en el evento deportivo y la seguridad relacionada.

Cómo lo cubrió cada lado

El mismo suceso, agrupado por la inclinación política de los medios que lo cubren.

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