Ucrania intensificó sus esfuerzos para interrumpir el suministro de energía a Crimea apuntando a la infraestructura operada por Rusia, lo que llevó a una grave crisis energética en la península. La operación 'Molochka', lanzada el 6 de julio, se centró en desactivar las flotas petroleras rusas que transportaban petróleo desde el Canal Volga-Don y el Mar de Azov a Crimea. Para el 13 de julio, las fuerzas ucranianas informaron que redujeron significativamente las entregas de petróleo a la región, obligando a las autoridades de Crimea a admitir que no podían garantizar las ventas diarias de gasolina ni establecer horarios precisos de distribución de combustible. La operación incluyó huelgas en rutas de transporte marítimas y terrestres, así como ataques a infraestructuras de electricidad como la central térmica Saky y múltiples subestaciones. Los funcionarios de Crimea reconocieron el empeoramiento de la situación, señalando posibles apagones prolongados e implementando medidas como apagar las luces y distribuir generadores a las áreas afectadas.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca las acciones de Ucrania como una interrupción estratégica y efectiva de la infraestructura controlada por Rusia, enfatizando el impacto en el suministro de energía de Crimea y la incapacidad de las autoridades rusas para restablecer la normalidad.




