A finales de julio de 2026, los empleados de la Clínica Universitaria de Ljubljana (UKC) fueron informados por el oficial de información y el representante de los derechos de los pacientes de que un miembro del personal había enviado fotografías de pacientes durante su tratamiento a al menos una persona. Las imágenes incluían a un paciente con quemaduras graves, una mujer que había sufrido una amputación y documentación que contenía datos personales confidenciales. El defensor de los derechos de los pacientes, Marjan Sušelj, condenó el acto como una grave violación de la privacidad, afirmando que era una intromisión inaceptable en la confidencialidad del paciente. El UKC confirmó el intercambio no autorizado de fotos y declaró que al empleado se le había emitido una advertencia por escrito, transferido a un entorno de trabajo diferente bajo supervisión sin acceso a teléfonos y se había inscrito en una capacitación obligatoria adicional. Sušelj argumentó que tal individuo debería perder su trabajo y la institución debería tomar medidas más estrictas para evitar futuras violaciones mientras informaba inmediatamente a sus pacientes o representantes de la violación de los derechos del paciente.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca el incidente como una grave violación de la privacidad del paciente, haciendo hincapié en las implicaciones éticas y legales de las acciones del miembro del personal.



