La UEFA ha iniciado un proceso disciplinario contra la Estrella Roja de Belgrado por su manejo de un partido contra Viktoria Plzeň, durante el cual los aficionados del club de Belgrado supuestamente glorificaron a Ratko Mladić, un ex comandante militar condenado por genocidio y otros crímenes de guerra. Según informes de Večernji list, el incidente ocurrió durante un juego en el estadio, con los aficionados mostrando una pancarta que decía Generale, velika slava in hvala, mientras cantaban su nombre durante todo el partido. Las escenas polémicas aparecieron más tarde en los canales oficiales de la Estrella Roja de Belgrado, incluidas publicaciones en las redes sociales con imágenes de las pancartas y un emoji que simbolizaba un saludo.
La organización ha pedido una investigación inmediata tanto de las acciones de los aficionados como de la respuesta del club. El centro Spomenićki Srebrenica, un grupo de derechos humanos dedicado a recordar a las víctimas de la masacre de Srebrenica, también ha presentado una queja, argumentando que la responsabilidad no puede limitarse únicamente al comportamiento de los aficionados.
Ratko Mladić, ex comandante del Ejército de la República Srpska, murió el jueves en la prisión del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) en La Haya, donde cumplía una condena a cadena perpetua por crímenes de guerra y genocidio cometidos durante la Guerra de Bosnia (1992 . 1995). Su muerte fue confirmada por el TPIY, que había ordenado previamente una investigación sobre las circunstancias de su muerte. Mladić fue responsable del asedio de Sarajevo, que resultó en la muerte de más de 12.000 civiles, y la masacre de Srebrenica, donde los hombres y niños bosnios fueron sistemáticamente asesinados por las fuerzas serbias de Bosnia.
Fue declarado culpable de estas atrocidades en 2017 y sentenciado a cadena perpetua. Tras la muerte de Mladić, el primer ministro serbio Nenad Vujić anunció que su cuerpo será enterrado con los más altos honores estatales. En una declaración a Banja Luka TV, Vujić declaró: "El general Mladić era un general, y los protocolos son claros". Sin embargo, Vujić no especificó la naturaleza exacta de los honores o si el ejército serbio participaría en el funeral.
En toda Serbia, los dolientes se reunieron en ciudades como Zvornik, donde cientos de personas marcharon por las calles, encendiendo velas y cantando el nombre de Mladić. En algunos pueblos, se celebraron servicios religiosos en iglesias, con participantes que incluían figuras políticas notables de la República Srpska. Mientras tanto, en Bosnia y Herzegovina, el político croata bosnio Ćamil Duraković, ex alcalde de Srebrenica, condenó las conmemoraciones, calificándolas de una desgracia. Describió Srebrenica como un lugar donde decenas de miles de bosnios fueron expulsados y asesinados, enfatizando que honrar a Mladić no devuelve a los muertos ni cura las heridas del pasado.
La comunidad internacional ha reaccionado fuertemente a la decisión de Serbia de enterrar a Mladić con honores estatales. En Eslovenia, ha habido llamados a la condena, con críticos que señalan a la propia historia del país de honrar a individuos asociados con atrocidades en tiempos de guerra. Por ejemplo, los restos del ex líder yugoslavo Josip Broz Tito fueron enterrados con una gran ceremonia a pesar de su papel en la persecución de los disidentes durante el gobierno comunista.
Este sentimiento refleja las profundas divisiones en la Península Balcánica, donde el legado de los líderes de la guerra continúa dando forma a las identidades nacionales. En contraste, en Bosnia y Herzegovina, el Ministerio de Defensa condenó la muerte de Mladić, afirmando: "Era un criminal de guerra. Fue ejecutado". A medida que se desarrolla el período de luto, las tensiones continúan hirviendo en toda la región. Mientras que algunos ven a Mladić como una figura histórica merecedora de ser recordada, otros lo ven como un símbolo de las atrocidades cometidas durante la Guerra de Bosnia. El debate sobre cómo recordar tales figuras destaca el impacto duradero de los legados de la guerra en la política y la sociedad contemporáneas.
Mientras el mundo observa, la pregunta sigue siendo: ¿Puede el pasado reconciliarse con el presente, o seguirá dividiendo?
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