La UEFA y la CONCACAF han iniciado discusiones sobre la creación de un torneo conjunto de la Liga de las Naciones que incluya a las 96 asociaciones miembros de ambas confederaciones, lo que supone un audaz desafío a la autoridad de la FIFA. La competencia propuesta, que podría debutar ya en 2028 después del Campeonato Europeo, tiene como objetivo reunir a los equipos nacionales de Europa, América del Norte, Central y el Caribe en un evento bienal unificado. La iniciativa se produce en medio de crecientes tensiones sobre la gestión del fútbol internacional por parte de la FIFA, particularmente después del polémico plan de venta de la Copa Mundial vinculado a Gianni Infantino.
Tanto la UEFA como la Concacaf han criticado públicamente la propuesta, lo que ha llevado a una mayor coordinación entre los dos organismos. Las discusiones comenzaron en las últimas semanas, aunque la naturaleza y el alcance exactos siguen siendo objeto de negociación. La Liga de Naciones propuesta seguiría un formato de varios niveles similar a las estructuras actuales operadas por la UEFA y la Concacaf individualmente. El torneo consistiría en una fase de liga durante las ventanas internacionales de septiembre, octubre y noviembre, seguido de una fase eliminatoria en marzo y un torneo final en junio.
Este calendario se alinea con los períodos de descanso internacionales existentes, evitando potencialmente la necesidad de una aprobación adicional de la FIFA, especialmente teniendo en cuenta los desafíos de liderazgo en curso dentro del órgano rector mundial.
Para las naciones más pequeñas, el potencial de aumento de ingresos a través de derechos de transmisión compartidos y acuerdos de patrocinio presenta una oportunidad significativa. La Federación Mexicana de Fútbol (FMF) ha mostrado un interés particular en la propuesta, citando frustraciones con las limitaciones financieras de operar dentro de Concacaf.
La competencia propuesta reemplazaría, en lugar de complementar, los partidos internacionales existentes, asegurando que el calendario siga siendo manejable para las naciones participantes. Para minimizar las cargas logísticas, los partidos se organizarían en bloques geográficos, reduciendo los costos de viaje y los conflictos de programación. Este enfoque refleja un esfuerzo pragmático para equilibrar la competitividad con la viabilidad. La Confederación Asiática de Fútbol (AFC) también ha sido mencionada como un participante potencial en una futura expansión de la Liga de las Naciones.
Esta flexibilidad podría allanar el camino para una competencia verdaderamente global, aunque tal expansión probablemente requeriría varios años de planificación y acuerdo entre las seis confederaciones continentales. La UEFA y la CONCACAF han mantenido una estrecha relación de trabajo, pero esta colaboración se ha intensificado desde el surgimiento de la controversia de la venta de la Copa del Mundo. Ambas organizaciones han dejado en claro que consideran que el liderazgo de Infantino es insostenible debido a su participación en la propuesta de Fifa Forward Enterprise.
Mientras que la UEFA no ha comentado oficialmente la propuesta, una fuente familiarizada con las discusiones confirmó que las conversaciones están en marcha. Del mismo modo, Concacaf ha enfatizado su compromiso de larga data con la cooperación, señalando que este espíritu ha permitido a los equipos invitados participar en la Copa Oro de Concacaf. El potencial para una mayor colaboración entre las dos confederaciones continúa creciendo, impulsado por intereses compartidos en la remodelación del panorama del fútbol internacional.
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