Los conductores de Uber en el Reino Unido, los Países Bajos y otros países europeos han iniciado una acción legal a gran escala contra la compañía, alegando que su algoritmo de fijación de salarios impulsado por la IA reduce injustamente sus ganancias y viola las leyes de protección de datos. La demanda, presentada en Ámsterdam, acusa a Uber de usar un algoritmo de "caja negra" opaco que personaliza las tarifas en función del comportamiento del conductor, lo que lleva a tasas de pago inconsistentes para viajes similares. Los conductores informan casos en los que se les ofrecieron tarifas significativamente más bajas para el mismo trabajo en comparación con otros conductores, y algunos sugieren que los factores del algoritmo en opciones de trabajo anteriores determinan el salario actual. El caso destaca las preocupaciones sobre las implicaciones éticas de la IA en la gestión laboral, con conductores que comparan el algoritmo con un "jefe" que explota su necesidad de trabajo. La reciente acción legal contra Uber por parte de la autoridad holandesa de protección de datos se produce en medio de discusiones más amplias sobre el impacto de la automatización en el empleo.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca el problema como una explotación sistémica por parte de Uber, enfatizando los impactos negativos de la IA en los trabajadores y destacando la falta de transparencia y equidad en el algoritmo. El lenguaje utilizado ('sin alma', 'temor constante', 'explota la información') se inclina hacia la crítica del poder corporativo





