El desastre, que ocurrió alrededor de las 7:34 hora local cerca de la ciudad de San José del Palmar en la región de Chocó, provocó pánico generalizado y daños estructurales en varias ciudades. El presidente Abelardo de la Espriella declaró el estado de emergencia y ordenó el establecimiento de un centro conjunto de coordinación de crisis en San José del Palmar para administrar los esfuerzos de socorro y evaluar las necesidades humanitarias urgentes.
Los temblores se sintieron en múltiples regiones, incluidas Bogotá, Medellín, Cali e incluso en países vecinos como Ecuador, Panamá y Venezuela. En Cali, una de las áreas más afectadas, al menos 30 edificios se derrumbaron, con más víctimas sospechosas atrapadas debajo de los escombros. Los trabajadores de emergencia utilizaron drones para inspeccionar los daños, mientras que las autoridades confirmaron que los sistemas de energía y comunicación se vieron interrumpidos en varios lugares.
En la ciudad de Pereira, parte de la región cafetalera de Risaralda, los funcionarios informaron inicialmente de 47 muertes, aunque este número podría aumentar a medida que los equipos de rescate continúen su trabajo. El alcalde de Pereira, Mauricio Salazar, describió la situación como crítica, enfatizando la necesidad de asistencia inmediata.
El impacto se extendió más allá de los centros urbanos. En la ciudad costera de Quibdó, ubicada en la región de Chocó, se reportaron cuatro muertes, junto con daños extensos en viviendas e infraestructura pública. 6 terremoto registrado poco después del impacto principal en la cercana ciudad de Novita. El gobernador regional, Nubia Carolina Córdoba, expresó su alarma por la actividad sísmica en curso y su efecto en las comunidades que ya luchan con la devastación inicial. Los servicios de emergencia han estado trabajando incansablemente para localizar sobrevivientes y proporcionar ayuda médica. En Cali, el personal del hospital informó que casi 600 pacientes tuvieron que ser tratados al aire libre debido al colapso de partes de la instalación.
El gobierno ha desplegado a más de 1.000 efectivos de seguridad para ayudar con los esfuerzos de recuperación y prevenir el saqueo en medio de las crecientes preocupaciones sobre los disturbios sociales. El presidente de la Espriella anunció su intención de viajar personalmente a Pereira para supervisar la respuesta. El terremoto sigue a una serie de grandes terremotos en la vecina Venezuela a principios de este año, que se cobró más de 6.000 vidas. Este último desastre subraya la vulnerabilidad de las áreas urbanas densamente pobladas a la actividad sísmica, particularmente en regiones con infraestructura más antigua.
Se ha prometido apoyo internacional, con el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ofreciendo asistencia a Colombia. Las operaciones de búsqueda y rescate siguen en curso, con los rescatistas que continúan examinando los escombros en las zonas afectadas. El recuento final exacto de víctimas sigue siendo incierto, pero las cifras preliminares indican que el número de muertos podría superar los 160, con más de 570 heridos.
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