Al menos 14 personas murieron y más de 100 resultaron heridas cuando aviones no tripulados rusos atacaron un centro comercial en Kryvyi Rih, una ciudad importante en el sureste de Ucrania. El ataque ocurrió el 21 de agosto de 2026, según las autoridades locales. El gobernador militar regional, Oleksandr Hanzha, confirmó a través de Telegram que el número de víctimas había aumentado significativamente con el tiempo, con 14 muertes y 103 heridos reportados por la noche. Entre los heridos había 22 niños, varios de los cuales sufrieron lesiones graves. Los bomberos lucharon contra las llamas que estallaron después del ataque inicial, complicando los esfuerzos de rescate.
Afirmó que media hora después del primer ataque con aviones no tripulados y el estallido de un incendio, otra ola atacó a los socorristas. Zelensky llamó a tales ataques actos directos de terrorismo e instó a la comunidad internacional a aplicar presión real sobre Rusia para responsabilizarla de sus acciones.
A principios de esta semana, las unidades militares rusas lanzaron ataques utilizando drones de combate y misiles balísticos, lo que resultó en la muerte de dos civiles e hirió a casi una docena de personas. Este último ataque marca una nueva escalada en el conflicto en curso, que ha entrado en su cuarto año y continúa viendo un aumento en el ataque a la infraestructura civil por parte de las fuerzas rusas.
La segunda ola de ataques se centró específicamente en los rescatistas que intentaban llegar a los atrapados dentro del centro comercial en llamas, aumentando aún más el número de muertos y la gravedad de las lesiones sufridas por las víctimas.
Estos incidentes ponen de relieve el creciente patrón de operaciones militares rusas dirigidas a centros urbanos e instalaciones civiles en territorios ocupados. El conflicto entre Rusia y Ucrania se ha intensificado en los últimos meses, con ambas partes informando de un aumento de la violencia y la destrucción. Si bien el número exacto de víctimas de cada lado sigue siendo incierto debido al acceso limitado a la información en las zonas de guerra, los informes indican consistentemente un aumento en los ataques contra objetivos no militares.
El gobierno de Ucrania ha condenado repetidamente las acciones rusas como violaciones del derecho internacional y ha pedido sanciones y apoyo más fuertes de los aliados occidentales. Mientras tanto, las autoridades rusas no han comentado oficialmente los ataques, aunque a menudo niegan que se dirijan a civiles y afirman que sus acciones militares están dirigidas únicamente a desmantelar las capacidades enemigas. A medida que la situación continúa evolucionando, la comunidad internacional se enfrenta a una creciente presión para responder efectivamente a la crisis en aumento.
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