En un discurso televisado a nivel nacional, el ex presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, acusó a China de interferir en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2020 al robar los datos de 220 millones de votantes estadounidenses. Afirmó que este fue el "mayor robo de datos de votantes en la historia" y alegó que China había establecido una unidad especial para analizar la información robada. Trump ordenó la publicación de documentos de inteligencia clasificados para demostrar las vulnerabilidades en el sistema de votación de los Estados Unidos y pidió investigaciones sobre las actividades chinas. Sin embargo, estos documentos parecen contradecir algunas de sus afirmaciones, uno se centra en las elecciones venezolanas y otro afirma que los sistemas de conteo de votos son difíciles de manipular a una escala que podría afectar los resultados electorales. El gobierno chino negó las acusaciones, afirmando que nunca ha interferido en las elecciones estadounidenses. El senador demócrata Mark Warner Trump desestimó las revelaciones como fabricadas.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo presenta las acusaciones de Trump contra China de una manera que enfatiza su gravedad y las enmarca como justificadas basadas en su interpretación de los documentos de inteligencia.




