El artículo discute las acusaciones del ex presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, durante un discurso de campaña, realizado tres meses antes de las elecciones al Congreso, donde afirmó que China obtuvo ilegalmente datos de aproximadamente 220 millones de votantes estadounidenses en 18 estados, lo que sugiere que los datos electorales fueron 'comprados, robados o pirateados' por China. Acusó a quienes expresaron su preocupación por estas presuntas violaciones de no informar al gobierno o al Congreso. Sin embargo, no se presentaron pruebas para respaldar las afirmaciones de que China utilizó estos datos para influir en los resultados electorales o interferir con los sistemas de votación. Trump también advirtió que los sistemas de votación de los Estados Unidos son altamente vulnerables a adversarios extranjeros, incluidos Rusia e Irán. Estas afirmaciones contradicen las evaluaciones de la Comunidad Nacional de Inteligencia de los Estados Unidos, que en 2021 concluyó con alta confianza que China no interfirió en las elecciones presidenciales de 2020.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca las afirmaciones sin fundamento de Trump sobre el fraude electoral y la interferencia extranjera como afirmaciones creíbles, utilizando un lenguaje fuerte como "ilegal", "robado" y "altamente vulnerable".





