Tras el anuncio del presidente Donald Trump de que su administración desclasificaría documentos de inteligencia relacionados con la integridad electoral, el gobierno chino negó las acusaciones de interferencia en las elecciones estadounidenses. El discurso de Trump destacó las afirmaciones de que China había adquirido 220 millones de archivos de votantes estadounidenses y estableció una unidad dedicada a la explotación de datos para atacar las elecciones estadounidenses. La embajada china en Washington declaró que China respeta el principio de no interferencia en los asuntos internos de otras naciones y enfatizó que los resultados de las elecciones estadounidenses están determinados únicamente por los votantes estadounidenses. Trump también hizo referencia a la supuesta influencia china en la política canadiense y australiana, aunque estas afirmaciones no se elaboraron en detalle en el texto proporcionado.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca a China como una amenaza significativa para la integridad electoral de los Estados Unidos basada en las afirmaciones hechas por el presidente Trump, quien está asociado con el discurso político de derecha.




