Un francés fue multado con 600 dólares de Singapur (alrededor de 400 euros) después de que lamió una pajita de beber y la devolvió a una máquina de jugo de naranja en Singapur. El tribunal dictaminó que el acto violó las regulaciones de higiene, pero no resultó en daño, lo que llevó a una multa monetaria en lugar de sanciones más severas como libertad condicional o servicio comunitario. La fiscalía había aceptado la multa, citando que la ofensa cayó en el 'rango inferior' de gravedad ya que nadie usó la pajita contaminada. El incidente llamó la atención después de que el hombre publicó un video de sus acciones en Instagram, que se volvió viral y lo llevó a ser arrestado bajo cargos de vandalismo y alteración del orden público.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta el hecho como una consecuencia legal de la violación de las normas de higiene, sin criticar ni elogiar abiertamente la severidad del castigo.





