Océane Mahé, una ciclista francesa de 24 años, reveló durante su celebración de la victoria en el Tour de France Femmes 2026 que no ha tenido su período menstrual durante tres años. La revelación se produjo después de que ganó la prestigiosa camiseta de puntos, marcando un hito significativo en su carrera.
Explicó que el sistema hormonal de su cuerpo había entrado esencialmente en hibernación debido a las cargas extremas de entrenamiento y el estricto control dietético. Aunque señaló que su peso se ha estabilizado recientemente, su sistema hormonal aún no ha regresado a su función normal. Esta condición, conocida médicamente como amenorrea, puede tener implicaciones para la salud a largo plazo, incluida la osteoporosis y problemas metabólicos. El tema de la pérdida excesiva de peso y su impacto en las atletas femeninas ha sido un tema recurrente en el ciclismo femenino. El año pasado, Pauline Ferrand-Prévote, ganadora del Tour de France Femmes, se enfrentó a un escrutinio por su delgada figura, lo que provocó discusiones sobre las presiones ejercidas sobre las ciclistas femeninas.
El ciclista suizo Marlen Reusser expresó su preocupación por la imagen que el deporte proyecta, señalando que los ciclistas exitosos establecen un estándar que los atletas más jóvenes se sienten obligados a seguir. Reusser incluso admitió que esperaba en secreto que Ferrand-Prévote no ganara de nuevo, destacando la intensa presión dentro del deporte. Los expertos médicos han lanzado alarmas sobre los riesgos asociados con tales prácticas. El Dr. Gérard Dine, jefe de hematología clínica en el Hospital Troyes, advirtió que el manejo inadecuado del peso y las demandas de rendimiento pueden conducir a graves desequilibrios hormonales.
En este sentido, el Dr. Dine enfatizó la importancia de entender la fisiología de las atletas femeninas y las posibles consecuencias de estos desequilibrios, que incluyen la pérdida de densidad ósea y trastornos metabólicos.
Esta condición afecta no solo al rendimiento deportivo, sino también a la salud en general, especialmente en las atletas femeninas cuyos cuerpos requieren una nutrición adecuada para mantener las funciones reproductivas y la salud ósea. A pesar de la creciente conciencia, el problema persiste, especialmente en el ciclismo profesional, donde los atletas de peso ligero a menudo dominan. Algunos críticos argumentan que el deporte opera en dos pistas, una donde los atletas bien apoyados reciben atención médica adecuada y otra donde los competidores con menos recursos enfrentan mayores riesgos. Esta disparidad plantea preguntas sobre la sostenibilidad de las prácticas actuales y la necesidad de cambios sistémicos para garantizar el bienestar del atleta.
Sus comentarios han provocado nuevas conversaciones sobre las presiones a las que se enfrentan las ciclistas y la necesidad de mejores sistemas de apoyo.Su apertura destaca los sacrificios personales hechos por los atletas en busca del éxito, al tiempo que subraya la necesidad urgente de mejorar las políticas y la supervisión médica en el ciclismo profesional femenino.
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