En agosto de 2026, el Banco de Japón y el Tesoro de los Estados Unidos intervinieron conjuntamente en los mercados de divisas para estabilizar el yen japonés, que había caído a un mínimo de 40 años frente al dólar estadounidense. Esto marcó la primera intervención de este tipo de los Estados Unidos desde 2011, aunque anteriormente tenía como objetivo debilitar el yen. El Banco de Japón gastó aproximadamente $ 53 mil millones el jueves y $ 36 mil millones el viernes para comprar yen, mientras que los Estados Unidos proporcionaron apoyo a través de otros medios, enviando una fuerte señal al mercado. El yen se estabilizó en alrededor de 157 yenes por dólar. Japón buscó fortalecer su moneda debido a las preocupaciones sobre su alta deuda nacional y vulnerabilidades económicas, mientras que la participación de los Estados Unidos parece motivada por consideraciones geopolíticas más amplias.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo ofrece una visión general equilibrada de la situación que involucra tanto a Japón como a los Estados Unidos, centrándose en los factores económicos y las decisiones políticas sin favorecer abiertamente a ninguna de las partes.


