Japón y los Estados Unidos han intervenido conjuntamente en el mercado de divisas por primera vez en décadas para apoyar el yen, que había caído a un mínimo de 40 años frente al dólar estadounidense. El ministro de Finanzas japonés, Satsuki Katayama, confirmó que la intervención tenía como objetivo frenar la volatilidad excesiva y los movimientos desordenados en el yen. La medida se produce en medio de las preocupaciones sobre el debilitamiento de la moneda, lo que hace que las importaciones sean más caras y reduce el poder adquisitivo interno, a pesar de beneficiar a las exportaciones japonesas. Este tipo de acción coordinada entre Tokio y Washington ocurrió por última vez a fines de la década de 1990, mientras que una intervención más amplia del G7 tuvo lugar en 2011 después del desastre de Fukushima. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, elogió la colaboración como evidencia de fuertes relaciones entre Estados Unidos y Japón.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un relato equilibrado de la intervención conjunta de Japón y los EE.UU., citando a los funcionarios japoneses y al presidente de los EE.UU. Trump. Proporciona un contexto sobre las implicaciones económicas del declive del yen y los precedentes históricos de tales intervenciones sin favorecer abiertamente a ninguna de las partes.



