Un poderoso terremoto azotó el suroeste de Japón el martes, dejando al menos 13 muertos y más de 100 heridos, según el primer ministro Sanae Takaichi. El desastre ha desplazado a más de 9,000 personas que se han refugiado en refugios de emergencia en cinco prefecturas, incluidas Kumamoto y Fukuoka. Funcionarios gubernamentales confirmaron informes de edificios colapsados, incendios y daños en las carreteras, y varias personas aún están desaparecidas después del colapso de un centro comercial y la destrucción de una fábrica de papel. El gobierno japonés informó que más de 9,186 personas habían encontrado refugio en 506 centros para la madrugada del miércoles.
Un portavoz del gobierno, Minoru Kihara, declaró que siete personas resultaron gravemente heridas y otras 29 sufrieron lesiones leves. El número de residentes afectados continúa aumentando a medida que continúan las operaciones de búsqueda y rescate en las áreas más afectadas. La región ha experimentado casi 170 temblores en 24 horas, con la última actualización de la Agencia Meteorológica de Japón (JMA) que indica tres terremotos de nivel cinco y 11 terremotos de nivel cuatro. Estas mediciones se encuentran dentro de la escala sísmica de diez niveles utilizada en Japón. Masashi Kiyomoto, jefe del equipo de reducción de riesgos sísmicos de la agencia, advirtió que podría haber otro gran terremoto de magnitud cercana a 7 dentro de la próxima semana.
Esta área, que abarca aproximadamente 50 kilómetros entre el interior de Kumamoto y el mar de Yatsushiro, ha sido identificada como sísmicamente activa. El epicentro del reciente terremoto se localizó cerca de la falla de Hinagu, la misma zona donde se produjo un terremoto de magnitud 7 en abril de 2016. La serie de temblores en curso ha interrumpido las redes de transporte, lo que llevó a la compañía de Ferrocarriles de Japón Kyushu a suspender toda su red ferroviaria de alta velocidad Shinkansen en la isla de Kyushu. Todos los trenes de alta velocidad en la ruta entre Kumamoto, Kagoshima y Chuo fueron cancelados ya que el personal inspeccionó las vías e infraestructura para la seguridad.
Para hacer frente a la interrupción, Japan Airlines activó dos vuelos especiales entre los aeropuertos de Fukuoka y Kagoshima el mismo día. Estas medidas tienen como objetivo restaurar la movilidad de los residentes y los trabajadores de ayuda mientras los servicios de emergencia trabajan para estabilizar la situación. Las autoridades locales continúan monitoreando la situación de cerca, con más actualizaciones esperadas a medida que progresan las evaluaciones. Las autoridades siguen siendo cautelosas sobre posibles réplicas y instan a los residentes a permanecer alertas. Los equipos de respuesta de emergencia están trabajando las 24 horas para localizar a las personas desaparecidas y brindar asistencia a los afectados.
El gobierno ha prometido apoyo para los esfuerzos de recuperación, enfatizando la importancia de la resiliencia de la comunidad frente a tales desastres. A medida que se desarrolla la situación, el monitoreo continuo de la actividad sísmica será crucial para garantizar la seguridad pública y facilitar la recuperación a largo plazo.
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