Un atacante suicida atacó un mitin anti-militante en Kabal, una ciudad en el valle de Swat de la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, Pakistán, el domingo, matando al menos a 14 personas, incluidos civiles y agentes de policía, e hiriendo a más de dos docenas de personas. Los atacantes atacaron a manifestantes que exigían paz y acusaron a las autoridades de no combatir efectivamente la militancia. Funcionarios paquistaníes, incluidos el presidente Asif Ali Zardari y el primer ministro Shehbaz Sharif, condenaron el ataque y reafirmaron su compromiso de combatir el terrorismo. El valle de Swat, anteriormente un bastión de militantes islámicos, ha visto un resurgimiento de la actividad militante, lo que provocó protestas locales contra los talibanes. Si bien ningún grupo aún se ha atribuido la responsabilidad, el ataque se sospecha ampliamente que está vinculado a los talibanes paquistaníes (TTP), que opera en alianza con el régimen talibán de Afganistán. Pakistán ha registrado un aumento significativo en los ataques terroristas, con más de 3,514 incidentes desde enero.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un relato fáctico del ataque sin favorecer abiertamente ninguna ideología política, informa de la condena tanto del presidente como del primer ministro, así como del contexto más amplio de la actividad militante en la región.




