El terremoto de magnitud 6,4 golpeó el norte de Colombia a primera hora del lunes, causando daños y lesiones generalizados en varias regiones. El epicentro se localizó cerca de San José del Palmar en el departamento de Chocó, a aproximadamente 280 kilómetros de la capital, Bogotá. S. 4. Los temblores se sintieron en gran parte del país, incluso en Bogotá, donde se activaron las alarmas y los residentes huyeron de los edificios a las calles. El terremoto causó daños estructurales significativos, particularmente en las ciudades de Armenia y Pereira, así como en el Valle del Cauca. En Manizales, uno de los principales pilares de la ciudad se derrumbó durante el terremoto, dañando la catedral y dejando escombros dispersos por toda la zona.
Las evaluaciones iniciales indican que el daño ha sido grave, aunque las cifras oficiales de víctimas y pérdidas de bienes siguen pendientes. Las autoridades locales han declarado que actualmente están llevando a cabo evaluaciones de daños y publicarán su primer informe oficial en breve. La gobernadora de Nubia Carolina Córdoba-Curi del departamento de Chocó confirmó que el terremoto causó daños considerables en la ciudad de Quibdo, donde algunas personas resultaron heridas.
El presidente Abelardo de la Espriella anunció la activación del comité nacional de respuesta a desastres, afirmando que los funcionarios están evaluando actualmente la situación y recopilando información de todas las partes del país. Aseguró al público que se seguirán tomando medidas en base a los últimos informes. Mientras tanto, la Autoridad de Aviación Civil informó interrupciones en múltiples aeropuertos debido a la actividad sísmica. Los efectos del terremoto se extendieron más allá de las fronteras de Colombia, con temblores que se sintieron en países vecinos como Venezuela y Panamá. Esto se atribuye al enfoque profundo del terremoto, que permitió que el temblor viajara lejos de su origen.
En Bogotá, los temblores provocaron pánico entre los residentes, lo que llevó a muchos a evacuar edificios y reunirse en las calles. Las plataformas de redes sociales se inundaron con videos que captaban el caos, incluidas imágenes de personas que huían de sus hogares y escenas de infraestructura dañada. En Manizales, el colapso del pilar central de la catedral destacó la gravedad del impacto, y los medios locales informaron que la estructura había sufrido daños importantes. Otras áreas, incluida Cartago, vieron la formación de grietas en edificios y carreteras, lo que generó preocupaciones sobre la estabilidad a largo plazo.
Los servicios de emergencia han comenzado los esfuerzos para evaluar el alcance total de la destrucción, aunque el número exacto de heridos y el costo económico total siguen sin estar claros. A medida que se desarrolla la situación, los funcionarios enfatizan la importancia de mantener la calma y adherirse a los protocolos de seguridad. El gobierno se ha comprometido a apoyar a las comunidades afectadas y proporcionará más actualizaciones a medida que se disponga de más información. El terremoto sirve como un claro recordatorio de la vulnerabilidad de la región a la actividad sísmica, subrayando la necesidad de una inversión continua en preparación para desastres y resiliencia de la infraestructura.
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