Miha Brejc ha aconsejado a la oposición que no proceda con un referéndum sobre si el presidente del Consejo Nacional Zoran Stevanović debería renunciar, llamando imprudente la medida. El ex político y vicepresidente de la Asamblea Nacional criticó la iniciativa planeada por los partidos de oposición, Sloboda, SD y Ljubljana, como potencialmente socavando los procesos democráticos y atrayendo una atención indebida a las tensiones políticas internas.
Argumentó que tales acciones corrían el riesgo de dañar la confianza pública y desviar la atención de los problemas más amplios que enfrenta el panorama político de Eslovenia. El referéndum propuesto tiene como objetivo obligar al Consejo Nacional a destituir a Stevanović de su cargo, luego de una petición firmada por miles de ciudadanos que exigen su renuncia. Sin embargo, Brejc sugirió que la campaña ya había perdido credibilidad debido a la supuesta interferencia extranjera, particularmente de la agencia de inteligencia israelí Black Cube.
Brejc enfatizó que, si bien la petición había obtenido un apoyo significativo, la participación de actores externos puso en duda su autenticidad y efectividad. Además de cuestionar la integridad de la petición, Brejc planteó preocupaciones más amplias sobre la influencia de las operaciones de inteligencia extranjeras en la política eslovena. Señaló la investigación en curso sobre el asunto Black Cube y pidió una mayor transparencia y decisión para abordar tales asuntos.
Sus comentarios se refirieron a los recientes acontecimientos relacionados con la visita de Stevanović a Moscú y la situación que rodea al presidente Nataša Pirc Musar, advirtiendo contra los peligros de la coerción política y la desinformación.
Señaló que solo dos medios de comunicación, POP TV y Planet TV, cubrieron su declaración, mientras que las principales publicaciones como Delo, Dnevnik y N1 no respondieron. El gabinete de Stevanović confirmó que se habían comunicado a través del servicio de prensa oficial del Consejo Nacional, lo que sugiere una interrupción de la comunicación en lugar de una negligencia intencional. El filósofo Boris Vezjak, que ha apoyado públicamente a Stevanović, describió el incidente como un esfuerzo calculado para socavar la reputación de RTV Slovenija y echar la culpa a los medios de comunicación. Acusó a la emisora de no abordar la controversia inicial de la petición, que consideró una falta de responsabilidad periodística.
Vezjak sugirió además que la crítica de Stevanović a RTV era parte de una estrategia más amplia para proteger su imagen en medio de un creciente escrutinio sobre sus actividades políticas, incluida su reciente reunión con el parlamentario ruso Vyacheslav Volodin.
Volodin, a su vez, elogió la capacidad de Stevanović para navegar por paisajes políticos complejos, incluso bromeando sobre la necesidad de un "Janša", una referencia al primer ministro Janez Janša, que podría ayudar a cerrar las divisiones políticas. Estas conversaciones han alimentado la especulación sobre el alcance de los compromisos diplomáticos de Stevanović y el papel de actores externos en la configuración de la política eslovena. A medida que se desarrolla la situación, la tensión entre Stevanović y la oposición continúa aumentando, con ambas partes acusándose mutuamente de tergiversación y manipulación.
El debate sobre el referéndum pone de relieve las profundas divisiones dentro de la sociedad eslovena, lo que refleja preocupaciones más amplias sobre la integridad de las instituciones democráticas y la influencia de fuerzas externas en los asuntos internos.
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