Siria y Rusia han llegado a un acuerdo sobre el futuro de dos bases militares rusas clave dentro del territorio sirio, según informes de la agencia de noticias estatal siria SANA. El acuerdo describe una transición en la gestión de la base aérea en Hmeimim y la base naval en Tartus, con Siria asumiendo el control de la infraestructura civil, mientras que las instalaciones militares se transformarán en centros de entrenamiento conjuntos bajo nuevos arreglos. El acuerdo marca un cambio significativo en la relación estratégica entre las dos naciones después de años de conflicto y agitación política. El acuerdo se produce aproximadamente después de 18 meses de negociaciones entre Siria y Rusia.
Según SANA, el Ministerio de Relaciones Exteriores sirio confirmó la firma de un memorando de entendimiento destinado a reestructurar la presencia militar de Rusia en el oeste de Siria. Bajo los términos del acuerdo, Siria se hará cargo de la administración de los activos civiles, incluida la base aérea de Hmeimim y un cuarto atraque comercial en el puerto de Tartus, integrándolos gradualmente en el sistema administrativo civil del país. Las instalaciones e instalaciones militares se reutilizarán en centros de entrenamiento compartidos diseñados para preservar los intereses mutuos entre los dos países.
Rusia ha mantenido su presencia militar en Siria desde la caída del régimen del presidente Bashar al-Assad en diciembre de 2024. A pesar del colapso del gobierno de Assad, las fuerzas rusas permanecieron estacionadas en Hmeimim y Tartus, que durante mucho tiempo habían servido como pilares críticos de la influencia de Moscú en la región.
El acuerdo ha sido descrito por funcionarios sirios como el "paso de desarrollo más significativo" desde el comienzo de las negociaciones, señalando una nueva fase potencial en las relaciones bilaterales. Sin embargo, la relación entre Damasco y Moscú ha sido históricamente compleja. Durante la guerra civil, Rusia fue un aliado clave de Assad, proporcionando apoyo militar y ofreciéndole asilo después del colapso de su régimen.
La transformación de Hmeimim y Tartus representa un esfuerzo más amplio para redefinir el papel de las presencias militares extranjeras en Siria. Si bien los aspectos civiles de estas bases estarán bajo control sirio, sus componentes militares seguirán operativos pero bajo un marco que enfatiza la colaboración en lugar de la dominación unilateral. Esto incluye la integración de programas de entrenamiento militar y esfuerzos de mantenimiento de infraestructura, asegurando el acceso continuo para ambas naciones mientras se alinea con las prioridades de seguridad nacional de Siria. El acuerdo sigue a un período de incertidumbre con respecto al futuro de las operaciones militares rusas en Siria.
Con la disolución del régimen de Assad y el surgimiento de un nuevo liderazgo, surgieron preguntas sobre si Rusia mantendría su posición estratégica en la región. El nuevo acuerdo parece confirmar que Rusia mantendrá una presencia militar, aunque en una capacidad más cooperativa y menos abiertamente dominante.
Mientras tanto, las instalaciones militares se someterán a una reestructuración para funcionar como centros de entrenamiento conjuntos. Es probable que estos cambios sean monitoreados de cerca por los actores nacionales e internacionales, dada la importancia geopolítica de la ubicación estratégica de Siria y los lazos históricos entre Moscú y Damasco. El éxito de esta transición dependerá de la capacidad de ambas partes para cumplir con los términos del acuerdo y abordar cualquier desafío emergente en colaboración.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 4 €/mes.
Hazte suscriptor