El juicio por el triple lesbicidio en Barracas, uno de los casos más impactantes de violencia de género en la historia argentina, se reanuda esta semana después de una pausa judicial. Justo Fernando Barrientos es acusado de asesinar a Pamela Cobbas, Roxana Figueroa y Andrea Amarante a través de un ataque incendiario y herir gravemente a Sofía Castro Riglos. El caso es significativo ya que marca la primera vez que los procedimientos judiciales abordan los crímenes de odio contra las identidades lésbicas. La defensa enfrentó desafíos para que el caso se clasificara como lesbicidio y feminicidio, ya que el juez inicial desestimó la violencia contra la comunidad LGBTQ +. Los representantes legales destacan los estigmas y prejuicios persistentes contra las identidades lésbicas dentro del sistema de justicia. Los testimonios de bomberos, policías y otros profesionales involucrados en el incidente continuarán presentándose, junto con el testimonio de expertos sobre la violencia contra las identidades lésbicas.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca el caso como un desafío legal histórico contra el prejuicio sistémico hacia las identidades lesbianas, enfatizando la protección estructural de los agresores dentro del poder judicial.





