0 TDI comprado por 39.500 € IVA incluido, justo por debajo del umbral que requiere una licitación pública. El coche tiene siete plazas y puede ser utilizado en privado por el ministro, con costos adicionales derivados de la contratación de un conductor externo. Según las estimaciones, el costo total podría superar los 50.000 €. Este escrutinio se produce después de compras similares realizadas durante la administración anterior, liderada por el ministro Mateja Čalušić del Partido de la Libertad (Svoboda). La situación cobró impulso cuando Necenzurirano publicó su crítica a la decisión de Cigler Kralj, destacando la discrepancia percibida entre su elección de un vehículo más práctico y menos costoso y la adquisición previa de automóviles de lujo por parte de la administración.
En respuesta, Cigler Kralj tomó a las redes sociales para defender sus acciones, afirmando que tenía cuatro hijos y optó por un vehículo de gama media y funcional en lugar de un modelo de gama alta elegido por su predecesor. Criticó el sitio web por su presunto sesgo, sugiriendo que se adhiere a ideologías de extrema izquierda y bots políticos. También acusó al sitio de hipocresía, señalando que no criticó el gasto del gobierno anterior en vehículos de lujo.
El valor combinado de estos vehículos superó los 104.000 €. A pesar de esto, Necenzurirano no publicó informes críticos con respecto a estos gastos. La crítica actual, según Cigler Kralj, parece selectiva, centrándose únicamente en sus decisiones mientras ignora las prácticas pasadas. La controversia destaca preocupaciones más amplias sobre la transparencia y la rendición de cuentas en el gasto público. El Volkswagen Tayron, comprado bajo el mandato de Cigler Kralj, cae justo por debajo del umbral que requiere un proceso de contratación pública. Esto ha planteado preguntas sobre si la compra debería haber sido sometida a una evaluación más rigurosa.
La inclusión de un conductor externo aumenta aún más los gastos, levantando las cejas entre los críticos que argumentan que tales costos deben ser examinados cuidadosamente. Los funcionarios públicos a menudo se enfrentan a un intenso escrutinio sobre sus gastos, especialmente cuando involucran fondos públicos. Administraciones anteriores han sido sometidas a revisiones similares, aunque el enfoque actual en Cigler Kralj sugiere un cambio de atención. Su defensa depende de la practicidad de su elección, enfatizando la necesidad de un vehículo familiar dadas sus circunstancias personales. Sin embargo, los opositores argumentan que incluso un vehículo de rango medio debe someterse a una supervisión exhaustiva para garantizar el cumplimiento de las regulaciones financieras.
El tema también toca el debate más amplio que rodea el uso de recursos públicos para beneficio personal. Mientras Cigler Kralj sostiene que sus elecciones se alinean con las necesidades prácticas, los críticos sostienen que todos estos gastos deben ser transparentes y sujetos a revisión pública. La ausencia de críticas similares contra compras anteriores plantea preguntas sobre la consistencia de la cobertura de los medios y los mecanismos de supervisión pública. A medida que continúa la discusión, es probable que el enfoque siga asegurando que todo el gasto público sea revisado y justificado adecuadamente.
El caso de la compra de vehículos por parte de Cigler Kralj sirve como punto focal para examinar cómo se manejan tales asuntos dentro de las diferentes administraciones y las expectativas impuestas a los funcionarios públicos en relación con la responsabilidad fiscal.
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