Las autoridades rusas han acusado al fundador de Telegram, Pavel Durov, de ayudar al terrorismo, acusando a la aplicación de mensajería de no eliminar contenido vinculado a "agencias de inteligencia ucranianas, organizaciones terroristas y extremistas". El Servicio Federal de Seguridad (FSB) afirma que Kiev utiliza el chatbot de citas de Telegram para reclutar rusos para "sabotaje y actividades terroristas", citando arrestos de 46 usuarios. Durov niega las acusaciones, llamándolas pretextos fabricados para suprimir la libertad de expresión y la privacidad. Telegram, que tiene más de 1 mil millones de usuarios, no hizo comentarios, mientras que su sitio web enlaza a una cuenta que muestra a Durov expresando desafío. Rusia continúa con los esfuerzos para controlar la comunicación digital, prohibiendo plataformas extranjeras como Facebook, Instagram y YouTube, y promoviendo su propia aplicación, Max, que comparte datos de usuarios con las autoridades.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca las acciones del gobierno ruso como un intento de suprimir la libertad de expresión y la privacidad, alineándose con narrativas críticas al control autoritario.




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