El artículo analiza el impacto ambiental y social de la crianza de camarones en Ecuador, centrándose particularmente en la destrucción de los bosques de manglares y el desplazamiento de las comunidades locales. Destaca cómo Ecuador se ha convertido en el mayor productor mundial de camarones cultivados, impulsado por acuerdos comerciales como el Acuerdo de Libre Comercio de la UE de 2017. Si bien esta industria ha traído beneficios económicos, especialmente a familias grandes como la familia Salem, ha llevado a daños ecológicos significativos y la pérdida de medios de vida para los pequeños agricultores. El artículo describe el desalojo forzoso de los residentes de la aldea de Los Ángeles en el cantón de Durán, donde las familias han vivido durante más de tres décadas, enfatizando el costo humano de la producción industrial de camarones.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la industria de la cría de camarones como destructiva para el medio ambiente y socialmente explotadora, destacando los impactos negativos en las comunidades locales y los ecosistemas.




