Rosalía, la cantante española conocida por mezclar flamenco con géneros contemporáneos, actuó en la Ciudad de México esta semana bajo una nueva visión artística, atrayendo a miles al Palacio de los Deportes durante cinco noches consecutivas. A los 33 años, presentó su cuarto álbum de estudio, Lux, que presenta una amplia gama de idiomas, incluidos el catalán, el francés y el japonés, que reflejan su deseo de incluir al mundo en su música. El concierto, descrito como un "nuevo credo pop", contó con un escenario diseñado como una cruz, con una orquesta de 22 miembros y bailarines, creando una experiencia teatral que mezcló imágenes sagradas con ritmos modernos.
La actuación tuvo lugar después de que Rosalía ya había atraído a grandes multitudes en Guadalajara y Monterrey a principios de mes. En 2022, se agotaron dos espectáculos en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México, lo que indica una creciente popularidad entre el público mexicano. Esta vez, los conciertos se estructuraron como una ópera, pasando por varios actos antes de culminar en un final de celebración. Rosalía apareció vestida de blanco, actuando con zapatillas de punta, enfatizando la transformación de su trabajo anterior en un estilo más clásico y orquestal. Su evolución en la última década ha sido marcada por la aclamación de la crítica y los premios, incluidos dos premios Grammy y 11 premios Grammy Latino.
Las colaboraciones con artistas como Bad Bunny, Billie Eilish, The Weeknd y Björk han solidificado aún más su presencia internacional. Con Lux, tuvo como objetivo crear un sonido universal, incorporando múltiples idiomas y estilos, aunque reconoció las limitaciones para representar completamente el mundo dentro de un álbum. "Estos contrastes resaltaron la dualidad de su música, mezclando temas sagrados con ritmos bailables.
En Guadalajara, el invitado fue Yeri Mua, quien habló de una relación marcada por la infidelidad, mientras que en Monterrey, el streamer Samy Rivers relató una decepción romántica. Para los próximos shows de la Ciudad de México, aún no se ha confirmado a ningún invitado para el confesionario. Sin embargo, la estructura del concierto se mantuvo consistente, ofreciendo una mezcla de solemnidad y juerga. Rosalía enfatizó su crecimiento como artista, centrándose en la reflexión interna en lugar de los deseos externos.
Su último trabajo, Lux, refleja esta síntesis, con arreglos orquestales junto a pistas que resuenan con el público contemporáneo. La actuación en la Ciudad de México subrayó su capacidad para conectarse con los fanáticos a través de expresiones tradicionales y modernas, manteniendo un equilibrio entre las imágenes espirituales y la energía de la pista de baile. Los conciertos llamaron la atención no solo por su contenido musical sino también por su espectáculo visual, combinando elementos de teatro, religión y cultura moderna. Cada noche ofrecía una experiencia única, reforzando la reputación de Rosalía como una intérprete innovadora capaz de transformar el escenario de conciertos en un espacio multifacético.
A medida que continúa explorando nuevas direcciones creativas, su influencia en la música global sigue siendo evidente, apoyada por una base de fans dedicados que siguen su viaje artístico.
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