Rubén Rocha Moya, ex gobernador de Sinaloa, anunció su regreso al cargo a través de un mensaje de video titulado "Aquí estoy", marcando su reanudación de funciones después de un período de ausencia. El anuncio se produjo en medio de las tensiones políticas en curso y la controversia que rodeaba su liderazgo. El regreso de Rocha Moya siguió una compleja secuencia de eventos. Inicialmente, había renunciado a la gobernación bajo presión, citando la necesidad de centrarse en los problemas nacionales y alinearse con la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum. Sin embargo, más tarde afirmó haber reanudado su papel, solo para retirarse nuevamente poco después.
Este ciclo de renuncia y reincorporación ha provocado un amplio debate y críticas entre figuras políticas y grupos de la sociedad civil. En una reciente medida, Rocha Moya solicitó formalmente una licencia temporal indefinida de su cargo, presentando la solicitud directamente al Congreso del Estado de Sinaloa. Su carta enfatizó que la nación y el movimiento de la Cuarta Transformación (4T) tienen prioridad sobre los intereses individuales. A pesar de esto, la solicitud fue retirada tras la intervención directa del gobierno federal, que lo instó a permanecer en el cargo. El cuerpo legislativo aún no ha respondido oficialmente, dejando incierto el estado de su mandato.
La situación se intensificó aún más cuando Rocha Moya regresó a su oficina en Culiacán, Sinaloa, provocando fuertes críticas de líderes y activistas de la oposición. Describieron su regreso como prematuro e insensible, argumentando que sus presuntos vínculos con el crimen organizado permanecen sin resolver. Los críticos lo acusaron de actuar de mala fe, sugiriendo que sus acciones estaban motivadas por el interés propio en lugar del bienestar de los ciudadanos del estado. La presidenta Claudia Sheinbaum también se vio envuelta en la controversia. Durante un discurso público en la Ciudad de México, declaró que no estaba al tanto del regreso de Rocha Moya hasta que se anunció públicamente.
Aunque inicialmente defendió su postura, más tarde admitió haber publicado sobre el tema minutos antes de ser interrogada, planteando preguntas sobre la transparencia y la comunicación. Los opositores políticos, incluidos los miembros del Partido de Acción Nacional (PAN), han pedido la disolución de todos los poderes en poder de Rocha Moya, acusándolo de socavar los procesos democráticos. Se han organizado protestas en Sinaloa, con manifestantes que exigen rendición de cuentas y justicia. Estas manifestaciones reflejan el creciente descontento público con las maniobras políticas que rodean el gobierno de Rocha Moya.
Mientras tanto, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley en Sinaloa han informado de un aumento en los incidentes violentos desde el regreso de Rocha Moya. Según los registros oficiales, ocho asesinatos han ocurrido en el estado durante este período, lo que ha provocado preocupaciones sobre la estabilidad de la región.
Su presencia en el gobierno ha reavivado las discusiones sobre la efectividad de su liderazgo y las implicaciones más amplias de su regreso para el panorama político de Sinaloa. La situación sigue siendo fluida, con las principales partes interesadas esperando decisiones formales de la legislatura y nuevos desarrollos en el contexto de seguridad del estado. A medida que el clima político continúa evolucionando, el impacto del regreso de Rocha Moya probablemente dará forma a la trayectoria de la política local y nacional en las próximas semanas.
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