Los investigadores de la Universidad de California San Diego están desarrollando un mini centro de datos utilizando 2000 teléfonos inteligentes usados. Colaboran con Google y usan teléfonos inteligentes Pixel, pero solo se utilizan las placas principales, descartando baterías y pantallas. Los procesadores de teléfonos inteligentes más antiguos proporcionan suficiente potencia de computación para tareas educativas como los portátiles Jupyter. Sin embargo, la capacidad de memoria de estos dispositivos oscila entre 8 y 12 gigabytes, lo que puede ser insuficiente para algunas aplicaciones.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta detalles técnicos sobre un proyecto universitario que involucra teléfonos inteligentes reutilizados sin ningún marco ideológico o político.





